domingo, 19 de abril de 2020

Miedo vs. valentía


Si algo nos está enseñando este confinamiento es que hay que vivir y aprovechar los momentos y oportunidades que nos brinda la vida. Y debemos aprender y ser capaces de perder el miedo a exteriorizar los sentimientos, a decir las cosas a la cara; a ser amables y sinceros con los demás, pero sobre todo con nosotros mismos.

Porque puede que un día ya sea demasiado tarde para hacerlo. Porque, para bien o para mal, nada ni nadie es eterno.

martes, 31 de marzo de 2020

Mi primera piedra

¡Qué dura es la adolescencia! Y no, no me dispongo a quejarme de mi alumnado, porque además llevo unos meses “a dieta de quejas”. En esta ocasión voy a echar la vista atrás para acordarme de mí mismo durante aquellos trepidantes años.

Recuerdo que yo era un chaval que se podría definir como “común y corriente”: me gustaba pasar tiempo con mis amigos, jugar al fútbol y las chicas me imponían respeto, ya que era bastante tímido en ese sentido. En la escuela cumplía con mi papel, sacando buenas notas sin esforzarme demasiado. Internet no había colonizado nuestras vidas ni nuestros cerebros y los videojuegos no me despertaban gran interés. Así pues, mi día a día se desarrollaba sin plantearme grandes metas.

Mi madre era profesora y trabajaba junto a mi instituto, por lo que cada jornada íbamos y volvíamos juntos. En una ocasión, cuando tenía catorce años y muy poquita sangre en las venas, mi madre me informó de vuelta a casa de que me había inscrito para participar en un intercambio escolar a Marruecos con alumnos de su centro. Y digo correctamente que me informó porque no se trataba de una negociación, sino que yo iba a ir lo quisiera o no, ya que habían sobrado muchas plazas y, según ella, iba a ser una experiencia genial para mí.


Imaginad, un chico de esa edad al que sacas de su zona de confort para llevarlo más de una semana a otra cultura con un grupo de extraños a casa de un chaval completamente desconocido. Yo me cerré en banda y me indigné con el mundo, o más bien con mi madre. En realidad, me daba igual si era Marruecos o Nueva York, ese no era el problema. Lo que me descolocaba era estar tanto tiempo sin mis amigos, sin mi grupo de iguales. Y la gota que colmó el vaso la volvió a poner mi madre con su frase “¡pero si también va tu amigo Abel!”. Y aquí hay que hacer un inciso, esto merece una explicación aparte.

¿Conocéis esa sensación en la que vuestros padres quieren obligaros a que os hagáis amigos del hijo de algún amigo suyo? Pues bien, “mi amigo Abel” era el hijo de un compañero de mi madre, quien tampoco estudiaba en ese instituto y al que también habían apuntado al intercambio sin su consentimiento. Supuestamente era mi amigo porque nos habíamos conocido meses atrás en un traumático fin de semana entre colegas de trabajo. Durante esos dos días, que se me hicieron eternos, fuimos los únicos adolescentes rodeados de adultos, solo acompañados de dos niños pequeños, y para colmo nos obligaron a dormir juntos en una cama individual. Eso no se le hace a un chaval en esos años tan complicados…

Así pues, el hecho de que Abel también fuera al intercambio no era ni mucho menos un aliciente para mí, quizás todo lo contrario. Pero bueno, como era consciente de que mi madre tenía las de ganar, no tuve más remedio que resignarme y aceptar el devenir de los acontecimientos. Unas semanas antes de nuestra partida tuvimos una reunión previa y allí pude conocer a mis futuros compañeros de viaje. Yo seguía bastante cerrado, pero pese a esto me dio la impresión de que no parecían mala gente.

Y así resultó ser. Llegó el gran día y partimos en autobús rumbo a Algeciras para tomar el ferry que nos llevaría a cruzar el estrecho. A los pocos minutos y como por arte de magia, ese grupo tan reducido como pintoresco de estudiantes se había convertido en una pequeña familia, y mis dudas y enfados no eran siquiera un recuerdo.


Es imposible describir en unas cuantas líneas aquel viaje porque simplemente me cambió la vida. Mi compañero de intercambio, Mazin, y su familia fueron adorables; difícilmente podrían haberme acogido y tratado mejor. El grupo de españoles fue todo un descubrimiento, principalmente por dos personajes; y con el resto de marroquíes formamos una amistad que incluso ha hecho que volvamos a cruzarnos en numerosas ocasiones por diferentes partes del mundo. Es más, incluso conocí a mi primer amor, con lo parado que yo era (la verdad es que solo faltaron las luces de neón para que me coscara).

Y desde entonces ya no hace falta que use las comillas cuando hablo de mi gran amigo Abel. Al final tuve y tengo que darle la razón a mi madre, ya que aquella experiencia me hizo encontrarme (o reencontrarme) con una persona que desde entonces ha sido fundamental en mi vida, uno de mis grandes apoyos. Al mismo tiempo, me brindó la oportunidad de comenzar a batir mis alas para luego poder volar en libertad y llegar a ser quien soy. Se podría decir que fue algo así como el prólogo del libro de mi vida racional, el episodio piloto de mi despertar emocional.

Diecinueve años después echo la vista atrás y doy las gracias a mi madre y al destino porque ese viaje me hizo madurar, evolucionar y crecer como persona. Descubrí que el mundo estaba lleno de otras culturas, paisajes, idiomas, pueblos; inmensamente maravillosos y fascinantes. Y me hizo darme cuenta de que yo quería conocerlos, recorrerlos y dejarme sorprender por ellos, como he seguido haciendo desde entonces. En ese momento tampoco era consciente, pero esa sería mi primera vez en África, la primera de muchas, en esa tierra que me robó el corazón y que me sigue aguardando pacientemente hasta que vuelva.

sábado, 21 de marzo de 2020

Emociones


Son las seis y media de la mañana de un día cualquiera. De nuevo me encuentro en una especie de duermevela y me viene a la cabeza una actividad literaria que me propusieron hace ya algún tiempo. Esta decía algo así como que intentáramos reproducir una emoción del pasado que nos hubiera llenado mucho, e inconscientemente lo primero que suele venirnos a la cabeza son momentos de máxima felicidad o de una enorme tristeza, como buscando siempre una especie de culmen de la emoción.

Aquí y ahora, con las primeras luces del alba, me vuelvo a hacer esta misma pregunta, pero el contexto cambia: en días como los que estamos atravesando la respuesta difiere desmesuradamente. Pienso en que no es necesario irse tan lejos, tan al extremo. Nos encontramos en un momento en el que vemos pasar las horas lentamente, encerrados entre cuatro paredes sin saber muy bien hasta cuándo durará este cautiverio, añorando y anhelando lo que siempre ha estado ahí fuera pero no supimos valorar.

¿Una emoción? Quizás sería suficiente con algo tan aparentemente banal y cotidiano como una sonrisa, una mirada cómplice o un simple abrazo sincero; los que me conocen un poco saben que puedo llegar a ponerme muy pesado con esto. Una palmadita en el hombro, una caricia, un beso. Gestos y situaciones habituales que ni siquiera nos paramos a valorar, como dar un paseo, ir plácidamente en bicicleta hasta la playa o caminar sobre la arena húmeda tras la bajamar, sintiendo el ir y venir de las frías olas erizando tu piel al contactar con tus desnudos pies. Sentir la brisa marina en tu cara o ese rayo de sol que se cuela inesperadamente entre las nubes para aterrizar sobre tu rostro adormilado. Una improvisada reunión familiar con cualquier excusa, una pingüe barbacoa con amigos y mucha carne, poco verde y demasiada cerveza, o un domingo metido en la cama abrazado a esa persona tan especial, sin preocuparse de qué hora es. Nos encontramos con tantísimas emociones infravaloradas al cabo de un día que no nos damos ni cuenta, inmersos en esa prisa constante que nos impide pararnos a degustar estos pequeños placeres de la vida, que son precisamente los que más nos deberían hacer sentir vivos. Pero no, nos empeñamos y nos encabezonamos en dejarlos pasar sin darles la importancia que merecen porque, claro, es mucho más importante seguir este ritmo de vida robotizado de nuestra alienada sociedad, siempre corriendo tras quién sabe qué.

Quiero pensar que este momento histórico que estamos experimentando nos ayudará a que abramos los ojos y seamos más conscientes de la suerte que tenemos de estar aquí y ahora, a disfrutar el día a día y los pequeños detalles que nos regala cada amanecer, y a olvidarnos de preocupaciones insignificantes y superfluas. Ahora, más que nunca cobra importancia ese sabio y vetusto proverbio: "Nunca valoras lo que tienes hasta que lo pierdes".

Así pues, vivamos y amemos, libremente. Dejémonos de odio, intolerancia e inquina. Vivamos cada día, cada instante, que aún nos queda una segunda oportunidad y la de la guadaña se presenta sin avisar. Simplemente, vivamos.

lunes, 3 de diciembre de 2018

Resaca electoral


El diccionario de la RAE, en su tercera acepción, define la palabra "resaca" como malestar que padece al despertar quien ha bebido alcohol en exceso. Pues bien, yo ayer no probé ni una gota de alcohol en todo el día, pero a estas horas de la tarde no se me quita ese malestar, y mira que hace horas que desperté.

Casi 24 horas después de conocer los resultados de las elecciones andaluzas celebradas ayer, me sigue costando (y mucho) digerir el panorama que se nos presenta. Me surgen muchas preguntas y sigo dándole vueltas a tantos y tantos comentarios y declaraciones que he escuchado.


En primer lugar, me preocupa muchísimo la baja participación de la sociedad andaluza: 58,65%. Ese 41,35% de los andaluces que ayer no votaron, ni tampoco lo han hecho por correo, ¿por qué ha sido? ¿No creen en este sistema porque "votar no sirve para nada", como dicen muchos? ¿Piensan que "todos los políticos son unos ladrones y unos corruptos" y que "total, para qué"? ¿Es simple pasotismo? ¿O es que tenían una resaca de esas que dice la RAE en su tercera acepción que les impidió acercarse a su colegio electoral durante las 11 horas que estuvo abierto? Sea como fuere, no tienen derecho a quejarse de los resultados (o al menos no tanto como el que sí haya votado), sean de la ideología que sean. Ciertas personas defienden que no votan porque "ningún partido político los representa", pero lo quieran a no, cinco partidos políticos, cada uno con sus escaños, los van a representar y van a decidir el futuro de esta comunidad. Su futuro.

Se está hablando mucho del voto de castigo al PSOE y a Susana Díaz. Creo que no es sano en democracia que un mismo gobierno se mantenga durante tantísimos años (casi 40) y eso, a la vista está, les ha pasado factura. Lo único bueno, por buscar el lado positivo, es que se ha demostrado una vez más que el bipartidismo tiene los días contados, y es algo que se debería hacer mirar el "PPSOE", incapaces de hacer autocrítica y hasta arriba de mierda y corrupción.


¿Qué pasa ahora? Que la izquierda, una vez más, no ha sido capaz de organizarse ni de hacer levantarse a su gente, ni siquiera una vez cada cuatro años para meter un voto en una urna. Y una vez más, nos adelantan por la derecha, que esta ocasión ya no es ni el arcén sino la cuneta. La derecha nunca falla y sus votantes nunca faltan a la cita electoral.

Así que, de buenas a primeras (¿de verdad nadie lo veía venir?), un partido de extrema derecha se cuela en el Parlamento Andaluz con doce escaños y representación en las ocho provincias. Nada más y nada menos que 395.978 andaluces han depositado su confianza en este partido; el 11% de los que se pusieron las babuchas ayer para ir a votar; uno de cada nueve votantes. La extrema derecha está creciendo en toda Europa, eso es obvio y real, incluso gobernando en algunos países, y aquí no iba a ser menos. Así que si le sumamos la ayuda y difusión que le han dado los grandes medios de comunicación y el resto de los partidos... ¡Bingo! ¡Aquí tenemos a VOX! Y Marine LePen y compañía la mar de contentos. De sus propuestas no hace falta hablar; quien no las conozca y quiera viajar en el tiempo aquí puede echarle un vistazo a sus "100 medidas para la España viva". Espero que esos 395.978 andaluces tuvieran una ligera idea del pie que cojea este partido antes de depositar su voto. (Una pista, no es el izquierdo).


Total, que nos encontramos este panorama en el que PSOE, PP y Adelante Andalucía (Podemos-IU) se hunden y Ciudadanos sube como la espuma, y resulta que ahora VOX es el partido que tiene la llave para formar gobierno. ¿Y qué hacen PP y Ciudadanos? Pues ambos quieren gobernar sí o sí, y no solo no rechazan rotundamente negociar con esta gente, sino que menos de 24 horas después ya incluso se dejan querer un poco: Pablo Casado, presidente del PP, y José Manuel Villegas, número 2 de Ciudadanos. Y estos enlaces los saco de El Mundo, que no es precisamente un periódico de izquierdas que quiera malmeter.

En fin, que ahora queda esperar a ver qué chanchullos hacen para formar gobierno, pero pase lo que pase estos resultados me dan pena, vergüenza y miedo, mucho miedo. La gente que le quita importancia diciendo que "son solo 12 escaños" creo que no es para nada consciente de en lo que se está convirtiendo la semilla que lleva tanto tiempo sembrada. Espero que los partidos políticos y la sociedad en general reflexione y aprenda de lo que pasó ayer en Andalucía, porque falta menos de un año para las elecciones generales y esto, lejos de ser un hecho aislado, puede ser el principio de algo muy gordo. Así que es el momento de demostrar si realmente estamos en 2018 o si por el contrario queremos retroceder unas cuantas décadas.

BONUS TRACK: Si os ha parecido un coñazo el enlace de las propuestas de VOX de su página web, aquí podéis ver los principales puntos de su programa explicados de forma más amena por el mismísimo Santiago Abascal, líder del partido. El trasfondo no es para reírnos, precisamente.

domingo, 31 de diciembre de 2017

2018


Y sin darnos cuenta, el 2017 se nos ha escurrido entre los dedos... Un año más, lleno de objetivos y promesas, bastantes de ellas incumplidas, y que a su vez nos invade de nuevos deseos, retos y sueños que alcanzar en este 2018.

En medio de ese "caos psicológico" me encuentro, como tanta otra gente, cuando de pronto me he encontrado una interesante publicación de la psicóloga argentina Mirta Médici que he decidido compartir aquí:

"No te deseo un año maravilloso donde todo sea bueno. Ese es un pensamiento mágico, infantil y utópico.
Te deseo que te animes a mirarte, y que te ames como eres. Que tengas el suficiente amor propio para pelear muchas batallas, y la humildad para saber que hay batallas imposibles de ganar por las que no vale la pena luchar.
Te deseo que puedas aceptar que hay realidades que son inmodificables, y que hay otras, que si corres del lugar de la queja, podrás cambiar. Que no permitas los "no puedo" y que reconozcas los "no quiero".
Te deseo que escuches tu verdad, y que la digas, con plena conciencia de que es sólo tu verdad, no la de otro.
Que te expongas a lo que temes, porque es la única manera de vencer al miedo.
Que aprendas a tolerar las "manchas negras" del otro, porque también tienes las tuyas, y eso anula la posibilidad de reclamo.
Que no te condenes por equivocarte; no eres todopoderoso.
Que crezcas, hasta donde y cuando quieras.
No te deseo que el 2018 te traiga felicidad. Te deseo que logres ser feliz, sea cual sea la realidad que te toque vivir".

Lo dicho, familia: ya está aquí el 2018. A por él, siempre con una sonrisa.



jueves, 7 de enero de 2016

Amanecer


Casi un año después, aquí me veo, ante una hoja en blanco. ¡Vaya responsabilidad! En los últimos dos años he escrito cinco míseras entradas, cuando los años anteriores solía pasar horas y horas aquí delante... ¿Qué me ha pasado?

Evidentemente mi vida es mucho menos "exótica" y "excitante" que cuando vivía en África o Argentina, pero tampoco es motivo para este cambio. Recuerdo cómo me encantaba sentarme delante de la pantalla y dejar las letras fluir, tratando de acercarme a mi gente, tan lejana, a través de mis líneas y mis fotografías. Quiero volver a sentir eso, quiero recuperar esa alegría. Y quiero seguir compartiendo estos momentos con toda mi gente y a la que, desgraciadamente, no tengo la oportunidad de ver. Nuestras vidas se separan y continúan, eso es inevitable, pero cuando años después vuelves a encontrarte con personas tan especiales, te das cuenta de la grandeza de la amistad.

En fin, que esto viene a los llamados "propósitos de Año Nuevo" tan típicos de estas fechas y que a muchos no nos duran ni hasta febrero (incluso ni los llegamos a empezar). Este año, dentro de menos de un mes más concretamente, alcanzaré una cifra tan temida como motivante, y ya llevo un tiempo dándole vueltas al coco. Como dijo una amiga hace pocos días, "empieza la década en la que seguramente tendremos más cambios en nuestras vidas", así que hay ponerse manos a la obra, que diez años pasan volando.



Así que quiero seguir conociendo lugares nuevos y volver a otros donde ya estuve. Quiero visitar más a la familia y a mis viejos amigos; y a los nuevos también. Quiero cuidarme más, porque bastante mierda nos hacen comer y respirar como para que nos reventemos nosotros solos. Quiero volver a escribir (lo sé, ya lo he dicho), disfrutar y que lo disfruten. Quiero seguir aprendiendo en esto de la música y ampliar horizontes. Quiero seguir amando mi trabajo y pasándomelo bien en él. Quiero volver a ilusionarme aunque luego me equivoque. Quiero ver a los míos unidos, felices y con buena salud. Quiero volver a Burundi y verlo en paz. Quiero estar más en contacto con la naturaleza. Quiero quitarme de la siesta (eso me va a costar). Quiero aportar mi granito de arena para que el mundo sea un lugar mejor, con mejores personas. Quiero leer más. Quiero aprender cosas nuevas como dibujar, malabares, algún otro idioma, cocinar o levantarme/prepararme 5 minutos antes para no llegar tarde a los sitios. Quiero perder menos el tiempo en pamplinas. Quiero ver menos deporte y practicarlo más. Quiero borrar de mi vida a la gente tóxica y acoger a la que de verdad merece la pena. Quiero reír y llorar. Quiero vivir.

Seguro que se me olvidan cosas, pero esta es mi particular "post-carta a los Reyes Magos". Ahora "sólo" me queda hacer todo lo que esté en mi mano para que se cumpla. Y que se cumpla.


jueves, 26 de febrero de 2015

Tu frialdad


Buenas tardes. Después de mucho, demasiado tiempo, rompo mi silencio. Y nunca mejor dicho, porque vuelvo trayendo una canción grabada junto a mi casi hermano Dámaso Estévez a la guitarra, hace poco más de una semana en la eterna ciudad de Granada.

Viene acompañada de imágenes tomadas durante mi estancia en Burundi, hace ya casi dos años, cargada de melancolía. Es también, por qué no, mi forma de dar las gracias a Dámaso y a toda la gente que me acompañó en esa aventura, seguramente la más enriquecedora de mi vida. ¡Amahoro!

Espero que os guste y la disfrutéis, pese a haber sido grabada con muy pocos medios. Tu frialdad...


PD. Para verlo mejor, podéis ampliar el vídeo o ir al enlace de youtube.


lunes, 19 de mayo de 2014

Huelva


Lo sé, llevo demasiado tiempo sin escribir. No encuentro ninguna explicación ni el porqué de esta situación, ya que es algo que me encanta y que echo de menos, aparte de que hay muchas cosas de las que quiero hablar desde hace tiempo... pero simplemente no lo hago.



Huelva. El destino, la casualidad o la alineación de planetas me trajeron aquí, hace hoy exactamente ocho meses. Me parece mentira que el tiempo pase tan rápidamente, es increíble. Y, ¿cómo estoy? Pues muy bien, la verdad. Para comenzar, mi trabajo y la gente con la que lo comparto me encantan. El ambiente del instituto es bastante sano, y los chavales, pese a la edad tan mala y la sobredosis de hormonas (acrecentada con la llegada de la primavera trompetera), son muy buenas personas.


Además de esto, el instituto me ha traído, como caído del cielo como ya expliqué, este proyecto musical llamado "LilAndVic". ¿Quién me iba a decir hace unos meses que iba a formar un grupo de música  con tanto mestizaje cultural? Pues ahí vamos, con mi cajón y cuatro conciertos sobre la espalda y otros dos esperando. Y siempre en maravillosa compañía, por supuesto.


Fuera del trabajo también he encontrado gente maravillosa, sobre todo en ese incansable sector internacional. Tampoco puedo olvidar a mi gente del equipo de fútbol, el Hierros España, con el que he vivido una corta pero intensa segunda vuelta y que me ha hecho volver a despertar ese gusanillo futbolístico.


También está siendo un año de viajes y reencuentros con viejos amigos de los que debería escribir una entrada aparte: Granada con Dámaso, Gaëtan y mis familiares, Roanne con mis queridos Crottier-Combe y allegados, Madrid con Marina, esa Ronda espectacular, Lisboa y sus pasteles...


Y como no, Jerez. Ahora que lo tengo más cerca que nunca, lo valoro mucho más (y ahora es cuando ciertas personas me atacarán, siempre desde el cariño). Jerez, pero sobre todo mi gente, mi familia: sois maravillosos. Y encima he podido reencontrarme con viejas glorias que hacía años que no veía: Víctor, Migue, Eloy, Irenita, Enma...


En fin, vuelvo a leer todo esto y parece una carta de despedida; no lo es. Porque espero y deseo poder seguir aquí el año que viene, con toda esta gente y los que lleguen. Sería la primera vez en ocho años que estaría dos años seguidos en la misma ciudad... ¿Se estará acabando el "nomadismo"?

jueves, 27 de marzo de 2014

Sería terrible vivir sin música


Cuando entré en el instituto, hace ya unos años, estaba esa moda de tener carpetas y forrarlas con pósteres, imágenes de artistas, cantantes o futbolistas, o cualquier otra cosa que te gustara. Yo recuerdo que una de las primeras que tuve, si no la primera, la forré con un cartel de los 40 principales con el lema "Sería terrible vivir sin música".


Para mí, la música siempre ha tenido un lugar muy importante en mi vida, pese a que nunca he ido al conservatorio, ni he tocado ningún instrumento ni cantado, aparte del ruido de "percusión" que he hecho en mi casa toda la vida o de cantar en la ducha a viva voz. Siempre me ha gustado escuchar grupos y estilos nuevos, sobre todo gracias a mis hermanos y algunos amigos melómanos. Y ahora, de pronto, me viene a la cabeza esta frase de hace unos diez o quince años. ¿Por qué? Muy sencillo, por este "boom" que se ha creado en torno al grupo o proyecto musical que apareció de rebote: LilAndVic. Realmente seguimos buscando nombre porque no nos termina de convencer, y a mí menos, pero eso es lo de menos.


Tuvimos un mini-concierto en febrero del que ya hablé en mi última entrada, y hace dos fines de semana tuvimos nuestro primer concierto "de verdad" en La Redondela, un pueblo cerca de Lepe. Este fue en el Café Número Siete, dentro del Ciclo Sie7e Rocks, en el que hacen un concierto cada fin de semana.


¿Qué tal salió? Fue una delicia, verdaderamente. Los momentos previos fueron de cierto estrés, ya que en este caso se trataba de cerca de veinte canciones en inglés, francés y español, y más de una hora de concierto, nada que ver con la última vez. Pero fue comenzar a tocar y todo eso se olvidó rápidamente, en gran parte gracias al apoyo de Josep, Fidel y ese numeroso Club de Fans que vino hasta allí para vernos en nuestra "alternativa" musical. Y claro, al final no nos echaban de allí ni con agua caliente, además de que nos convertimos en los ídolos de dos espontáneos algo pasados de alcohol. La gente del Café Número Siete se portó muy bien con nosotros, cosa que lo hizo todo incluso más fácil, así que ya hemos prometido volver en junio. Una gozada; maravilloso.






Y después de esto, ahora tenemos al menos cinco conciertos más en los próximos dos meses gracias a nuestro "mánager" Fidel, el primero de ellos el próximo jueves, 3 de abril, en el Pub Red Lion de Huelva, al que estáis todos invitados. Así que nada, a dejarse llevar y a disfrutar, que para eso lo hacemos.

Nada más. En cuanto a vídeos, prometo subir alguno más cuando me los pasen, y respecto al nombre del grupo podéis votar aquí mismo en mi blog (arriba a la derecha) en la encuesta que he colgado. ¡Gracias a todos!

domingo, 9 de febrero de 2014

Mi primer concierto


Y llegó el gran día: mi debut musical. Mi magnífico instituto, que cada día me gusta más y donde cada vez me siento más a gusto, organizó un concierto de rock, el "Alto Rockero". El motivo de este evento fue recaudar fondos para la asociación "Rodando en A.C.", que ha rodado varios cortos con profesores y alumnos del centro, y que está metida en nuevos proyectos.


En principio participaban el grupo Stainless Steel, formado por varios alumnos del centro con la colaboración de Juan Manuel, uno de los profesores; y el por el grupo Impacto de nuestro gran compañero Fidel. El "problema" es que, entre concierto y concierto, tenían que cambiar la disposición de la batería, ya que uno de los "bateras" es zurdo; y aquí es donde entramos nosotros.


Sabiendo que Lilas, la lectora de francés, toca la guitarra, le propusieron salir y tocar un par de canciones para que no existiera ese vacío. Como no quería salir sola, convenció a Victoria, la lectora de inglés, para que la acompañara cantando (¡y qué bien lo haces, joía!). Y por último me convencieron a mí para que saliera con mi casi recién estrenado cajón...


Y así, tras dos o tres días de ensayos deprisa y corriendo, es como surgió el grupo que ellas han bautizado como "LilAndVic", o "Lil&Vic", no me ha quedado muy claro... Nuestro repertorio, no tan rockero como el resto del concierto, fue el siguiente: "Summertime" de Ella Fitzgerald, "Rolling in the deep" de Adele y "Ticket to ride" de The Beatles.



Y la experiencia estuvo bastante bien, aunque nos podría haber salido mejor. La gente se divirtió, nosotros más y ni siquiera se dieron cuenta del cambio de la batería. Acabamos cantando todos juntos "There's gonna be some rockin'", de AC/DC, y la fiesta posterior se alargó un poco, como no podía ser de otra manera tratándose se reputados artistas.


PD. Próximamente pondré algún vídeo de nuestra actuación.

PD2. Aquí está el vídeo de la actuación de "Ticket to ride". Podría haber salido mejor, claro, pero a la gente le gustó. Y ensayando muy poquito...



miércoles, 29 de enero de 2014

Vejer de la Frontera


¡He vuelto! La verdad es que tengo esto bastante abandonado, más que nunca. Tengo muchos temas de los que escribir en la cabeza, pero no me centro lo suficiente, no encuentro ese momento de tranquilidad para hacerlo.


Pero bueno, voy a empezar por mostraros esta maravilla que es Vejer de la Frontera, localidad cercana a la costa atlántica de la provincia de Cádiz. Uno de esos llamados "pueblos blancos" tan famosos de este rincón de Andalucía, que cuenta con un centro histórico amurallado impresionante.



Y yo, que me he recorrido tantos países por todo el mundo, nunca me había dado un paseo por estas estrechas calles, con sus arcos, sus plazas y sus palmeras, hasta el fin de semana pasado. Y qué decir del pescado que se puede degustar por aquí, especialmente el famoso atún de almadraba. Delicioso.



Lo dicho, no dudéis en visitar Vejer de la Frontera, y ya de paso luego os dais un bañito en cualquiera de sus playas, como por ejemplo la de El Palmar.




martes, 31 de diciembre de 2013

2013


Este 2013 se acaba. Le quedan menos de 24 horas y ha pasado tan rápido que casi asusta. Y la verdad, y dejando de lado los recortes y "novedades" de este vergonzoso y fascista gobierno que tenemos en Españistán, tengo que decir que, personalmente, ha sido un año bastante bueno.


Los primeros seis meses los pasé en Burundi, en una de las mejores experiencias que jamás he vivido, si no la mejor. Un país y una gente que me han enseñado muchísimo, y que me ha abierto los ojos para poder ver el mundo desde otra perspectiva. Gracias a todas esas personas, pero en especial a Amidou, al que le debo tanto. Volveré.

Luego pasé casi tres meses desorientado, buscando no sabía muy bien qué, y ocupando algo de mi tiempo como chico de las toallas de un hotel, sin saber si irme a Inglaterra o Francia, volver a Burundi, intentarlo en Madrid... Hasta que llegó aquella rocambolesca llamada que me envió a Huelva, donde desde entonces hago un trabajo que me encanta en un centro con un grupo humano maravilloso. Es una suerte levantarte cada mañana con la motivación de saber que vas a hacer algo que te gusta, y este año he sentido eso muchas veces.


En cuanto a mi familia y la gente de mi alrededor, afortunadamente y salvo alguna maldita excepción, la salud ha acompañado, lo que es una buena noticia. Hemos tenido bodas, éxitos profesionales-emprendedores, reencuentros y hasta un nuevo miembro en la familia, Rufo.

¿Y el 2014? Pues nada, lo seguiremos afrontando con una sonrisa, siempre hacia delante y con actitud positiva. Y por supuesto, habrá que seguir luchando contra las injusticias que se siguen cometiendo en este país ahora más de pandereta que nunca (¿será por aquello de la Navidad?), con la inexplicable y sonrojante nueva ley del aborto, entre otras cosas.

¡Feliz año nuevo a todos!

martes, 26 de noviembre de 2013

Día contra la Violencia de Género


Ayer, 25 de noviembre, se celebró el Día Internacional contra la Violencia de Género. Como no podía ser de otra manera, nuestro instituto se sumó a dicha reivindicación mediante varias acciones, como charlas y canciones. Además de esto, otras dos profesoras y yo nos fuimos cada uno con un grupo de alumnos de 1º de ESO a repartir lazos conmemorativos entre la gente del barrio como medio de concienciación, lo que sirvió para darse cuenta de la diferencia en la reacción de la gente ante un mismo gesto.

Estaban los que intentaban huir pensando que estábamos pidiendo dinero y luego se paraban al descubrir que era "gratis". A otros les daba igual y se iban porque "no tenían tiempo". Ciertas personas, chapeau para ellas, insistían en donar dinero para la causa como recompensa a nuestro esfuerzo, aunque siempre rechazábamos. Y por último, algún caso aislado por suerte, los que contestaban con comentarios machistas como que "yo soy muy macho para ponerme ese lazo".

En fin, yo me quedo con lo bueno, que fue la enriquecedora experiencia de los niños y lo bien que nos lo pasamos todos. Aquí os dejo un maravilloso mural que crearon unas alumnas nuestras y me despido con una frase de Forges, de ayer mismo: Ojalá llegue un día en que no haga falta decir: ojalá llegue un día en que la violencia machista haya desaparecido.



lunes, 18 de noviembre de 2013

Tirolina entre España y Portugal


Aunque parezca mentira, es posible cruzar la frontera entre España y Portugal haciendo tirolina. Y personalmente tuve el placer de hacerlo el pasado fin de semana. Se trata de una empresa recién creada que ofrece la posibilidad de ir desde un punto alto de Sanlúcar de Guadiana (Huelva), no lejos de su castillo, hasta Alcoutim, en Portugal, atravesando el río Guadiana. Este viaje, de 720 metros y alrededor de un minuto, ofrece unas vistas maravillosas, y según nos dijeron, alcanzas una velocidad de unos 70-80 km/h.

Vistas del Guadiana y Portugal desde lo alto de Sanlúcar


Y aquí tenéis la prueba de que lo hice. Es fácil reconocerme gracias a mis discretos pantalones burundeses:



Antes de esto, también hubo tiempo para disfrutar de un agradable paseo por el pintoresco pueblo de Sanlúcar de Guadiana y saborear algunos platos deliciosas, como la carne de ciervo.

Alcoutim, desde Sanlúcar de Guadiana



Y como no, después del salto en tirolina aprovechamos para visitar Alcoutim y sus estrechas callejuelas y "avenidas". Como no podía ser de otra manera y como buen amante de lo gastronómico, también cayeron unos cuantos pasteis portugueses. Espectaculares.

Sanlúcar de Guadiana desde el lado portugués







Por último, de vuelta a casa, hicimos una breve parada al atardecer en San Silvestre de Guzmán para conocer su tradicional molino, contrastando con los modernos molinos de la central eólica. ¡Qué buen día eché!