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domingo, 9 de febrero de 2014

Mi primer concierto


Y llegó el gran día: mi debut musical. Mi magnífico instituto, que cada día me gusta más y donde cada vez me siento más a gusto, organizó un concierto de rock, el "Alto Rockero". El motivo de este evento fue recaudar fondos para la asociación "Rodando en A.C.", que ha rodado varios cortos con profesores y alumnos del centro, y que está metida en nuevos proyectos.


En principio participaban el grupo Stainless Steel, formado por varios alumnos del centro con la colaboración de Juan Manuel, uno de los profesores; y el por el grupo Impacto de nuestro gran compañero Fidel. El "problema" es que, entre concierto y concierto, tenían que cambiar la disposición de la batería, ya que uno de los "bateras" es zurdo; y aquí es donde entramos nosotros.


Sabiendo que Lilas, la lectora de francés, toca la guitarra, le propusieron salir y tocar un par de canciones para que no existiera ese vacío. Como no quería salir sola, convenció a Victoria, la lectora de inglés, para que la acompañara cantando (¡y qué bien lo haces, joía!). Y por último me convencieron a mí para que saliera con mi casi recién estrenado cajón...


Y así, tras dos o tres días de ensayos deprisa y corriendo, es como surgió el grupo que ellas han bautizado como "LilAndVic", o "Lil&Vic", no me ha quedado muy claro... Nuestro repertorio, no tan rockero como el resto del concierto, fue el siguiente: "Summertime" de Ella Fitzgerald, "Rolling in the deep" de Adele y "Ticket to ride" de The Beatles.



Y la experiencia estuvo bastante bien, aunque nos podría haber salido mejor. La gente se divirtió, nosotros más y ni siquiera se dieron cuenta del cambio de la batería. Acabamos cantando todos juntos "There's gonna be some rockin'", de AC/DC, y la fiesta posterior se alargó un poco, como no podía ser de otra manera tratándose se reputados artistas.


PD. Próximamente pondré algún vídeo de nuestra actuación.

PD2. Aquí está el vídeo de la actuación de "Ticket to ride". Podría haber salido mejor, claro, pero a la gente le gustó. Y ensayando muy poquito...



martes, 20 de agosto de 2013

El divorcio y la dote en Burundi


Sigo con mis recuerdos e historias de Burundi que me dejé sin contar. Resulta que casi al final de curso, con mis alumnos de tercero, decidí hacer un par de debates con el objetivo de que practicasen su competencia oral, y vaya si lo hicieron. Llevé ciertos temas pensados, pero al final tuve que cambiar al divorcio, muy controvertido en este punto del planeta, en el que más o menos se repartían al 50% los detractores con los defensores. Me llamó mucho la atención que, para ellos, uno de los motivos más justificados para el divorcio era la "insatisfacción en la cama", más que la violencia o la infidelidad. He aquí un par de frases al respecto:


- Bertrand Irakoze: “Estoy a favor del divorcio (…). No puedo tolerar infidelidad e insatisfacción en la cama porque he hecho matrimonio para tener una vida mejor. ¿Por qué vivir en tristeza? Es necesario divorciar cuando no tienes felicidad”.

- Bruce Irankunda: “Estoy a favor del divorcio (…). Cuando una mujer comienza a malgastar los bienes de la familia, cuando hay un desacuerdo en la cama, cuando la mujer duerme con otros hombres que su marido, no hay otro modo de hacer que el divorcio porque si la situación continúa en la misma manera un hombre intentará matar a su mujer”.


El segundo tema en cuestión fue la dote. Se trata de una tradición burundesa (y de otros países africanos) por la cual, la familia del novio hace una ofrenda o regalo a la de la novia, ya sea en dinero (lo más normal hoy en día) o en especias, para poder casarse con ella. Este es un tema un tanto controvertido, ya que en función de los estudios y la clase social de la chica, la dote tiene que ser mayor, por lo que algunas personas lo consideran como "comprar" a la chica, con lo que el debate fue interesantísimo. He aquí algunas opiniones:



- Jean Néri Ntwari: “Para mí, la dote es necesaria en Burundi. Porque cada país tiene su cultura y un país sin cultura está muerto. Muchas personas piensan que la dote es lo mismo que un precio que la familia de un chico da a la familia de una chica. Y la familia de la chica tiene su tiempo de traer regalos a la nueva familia. Además, la fiesta de la dote es una buena ocasión para todas las familias de conocerse y de mostrar que sus familias se convierten en una junta familia. Otra razón que no estoy contra la dote es que el dinero de la dote es la fundación de la nueva vida de esta nueva familia. Porque la familia de la chica usa este dinero para comprar la comida que esta familia trae a la nueva familia un día después del matrimonio. Para acabar, aconsejo a mis amigos de Burundi que no sean como el pastor que estudiamos en la clase, que olvidó su trabajo porque estaba viendo la televisión. Otros países tienen sus culturas que vemos en la televisión y es bueno para ellos, pero para la gente de Burundi pienso que la dote es muy importante”.

- Josselin Remeza: “Estoy en contra de la dot porque es una costumbre antigua que ahora no significa nada. La significación de la dot ahora ha cambiado, ahora es como comprar una vaca en el mercado. Porque los padres de la chica piden a la familia del chico dinero u otras cosas, y cuando la familia del chico no puede dar estas cosas el chico no puede casarse. Pienso que la dot no deberá ser una obligación para casarse porque a veces es un obstáculo. Para mí, debería dar o no la dot según que una persona tenga dinero o no”.

- Epipode Ndihokubwayo: “La dot es como comprar la camiseta en el mercado. Pero la esposa no es la camiseta o la avocado (aguacate). (…) La dot no es necesaria porque el dinero utilizado debería ser utilizado durante la vida de las dos personas porque muchas personas son muy pobres”.

domingo, 30 de junio de 2013

Concierto de BaldSense


¡Buenos días desde Madrid! Poco a poco me voy readaptando a la vida muzungu, sobre todo con este tipo de actos. El jueves pasado tuve la inmensa suerte y placer de disfrutar de otro concierto de BaldSense casi dos años después, con mis queridas "montpellierinas" Coco y Almu dando espectáculo.


Me lo pasé como un enano en la mejor compañía, la de otras viejas glorias de la vida erasmus. Es bonito reencontrarse con personas que formaron una parte importante de ese año que cambió totalmente mi perspectiva y mis objetivos. Así, siguiendo el momento musical y como diría mi ruina-amigo Carlos, "solamente puedo decir gracias por venir".


Y me voy con una última y obligada recomendación: dedicadle unos minutitos a este grupo, que merece mucho la pena. Yo ya tengo el CD, gentileza de una gran amiga, y ¡me encanta!


- Página web de BaldSense

- MySpace de BaldSense

domingo, 3 de marzo de 2013

De concierto en Burundi

Este fin de semana tuve la oportunidad de asistir a un concierto en directo por primera vez desde que llegué a Burundi. El artista en cuestión era un tal Saïd Brazza, quien por lo visto es bastante conocido a nivel nacional. El lugar, un típico cabaret de Ngozi, un pequeño y rústico restaurante donde solo se pueden encontrar brochetas, refrescos y cerveza, cómo no.

La cosa prometía, así que ahí me dispuse yo, con mi cerveza, muy atento a las pruebas antes del concierto. Hasta que entró en escena el elemento sorpresa: un corte de electricidad, de los muchos que solemos sufrir. El plan de acción fue esperar a que volviera, pero al cabo de un buen rato parecía evidente que no volvería hasta la mañana siguiente. Así que, tranquilamente, se "organizaron" para buscar un grupo electrógeno para poder comenzar el concierto.


Finalmente, y tras "solamente" más de dos horas de espera, llegó el ansiado grupo para poder dar electricidad al lugar. Y el concierto comenzó, con una mezcla de reggae, dub y no sé qué más, todo ritmos  africanos muy bailables. Mereció la pena la espera. La nota cómica final fue que, al parecer, el grupo electrógeno se quedó sin gasolina, y ahí fue cuando se acabó el concierto definitivamente. Son cosas del directo.

jueves, 28 de febrero de 2013

Verde que te quiero verde

Desde el exilio, quiero desear un feliz día a todos los andaluces (los que estáis en casa y los que estamos lejos), a los que vinieron a esta tierra y se enamoraron de tal manera que se quedaron, a los que no se quedaron pero la siguen guardando en el corazón y, en definitiva, a todos los que sienten un cariño especial por este rincón del mundo y por su gente.

¡Feliz Día de Andalucía!


Romance Sonámbulo

Verde, que te quiero verde.

Verde viento. Verdes ramas.

El barco sobre la mar

Y el caballo en la montaña.

Con la sombra en la cintura

Ella sueña en su baranda,

Verde carne, pelo verde,
Con ojos de fría plata.
Verde que te quiero verde.

Bajo la luna gitana,

Las cosas la están mirando

Y ella no puede mirarlas.

Verde, que te quiero verde.

Grandes estrellas de escarcha

Vienen con el pez de sombra

Que abre el camino del alba.

La higuera frota su viento

Con la lija de sus ramas,

Y el monte, gato garduño,
Eriza sus pitas agrias.
Pero, ¿quién vendrá? ¿Y por dónde?
Ella sigue en su baranda,
Verde carne, pelo verde,
Sonando en la mar amarga.

-Compadre, quiero cambiar

Mi caballo por su casa,

Mi montaña por su espejo,

Mi cuchillo por su manta.

Compadre, vengo sangrando,

Desde los puertos de Cabra.

-Si yo pudiera, mocito,
Este trato se cerraba.
Pero yo ya no soy yo
Ni mi casa es ya mi casa.
-Compadre, quiero morir
Decentemente en mi cama.
De acero, si puede ser,
Con las sábanas de Holanda.
¿No ves la herida que tengo
Desde el pecho a la garganta?
-Trescientas rosas morenas
Lleva tu pechera blanca.
Tu sangre rezuma y huele
Alrededor de tu faja.
Pero yo ya no soy yo,
Ni mi casa es ya mi casa.
-Dejadme subir al menos
Hasta las altas barandas,
¡Dejadme subir!, dejadme,
Hasta las verdes barandas.
Barandales de la luna
Por donde retumba el agua.

Ya suben los dos compadres

Hacia las altas barandas.

Dejando un rastro de sangre.

Dejando un rastro de lágrimas.

Temblaban en los tejados

Farolillos de hojalata.

Mil panderos de cristal
Herían la madrugada.

Verde, que te quiero verde,

Verde viento, verdes ramas.

Los dos compadres subieron.

El largo viento dejaba

En la boca un raro gusto

De hiel, de menta y de albahaca.

-¡Compadre! ¿Dónde está, dime,
Dónde está tu niña amarga?
¡Cuántas veces te esperó!
¡Cuántas veces te esperara,
Cara fresca, negro pelo,
En esta verde baranda!
Sobre el rostro del aljibe
Se mecía la gitana.

Verde carne, pelo verde,

Con ojos de fría plata.

Un carámbano de luna

La sostiene sobre el agua.

La noche se puso íntima

Como una pequeña plaza.

Guardias civiles borrachos
En la puerta golpeaban.
Verde, que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar.
Y el caballo en la montaña.


Federico García Lorca

miércoles, 20 de febrero de 2013

Umuduri

Hoy vengo a hablaros de un bello y curioso instrumento musical burundés: el umuduri. Como podéis ver en la foto, se trata de un instrumento tradicional, fabricado de forma totalmente artesanal. Está formado, básicamente, por un palo al que se unen tres calabazas secas con alambre, y que es atravesado, al mismo tiempo, por una especie de hilo metálico tenso. Finalmente, y para producir una armoniosa música, se utilizan dos pequeños palos con los que se golpean rítmicamente las calabazas, el palo y el hilo metálico, que a su vez es golpeado por una especie de anillo ancho que porta el artista.

Realmente, fue una delicia escuchar esta combinación de la música del umuduri y la voz de este joven. Tengo un vídeo que lo atestigua, pero desgraciadamente no puedo subirlo a internet con esta conexión tan precaria que tenemos. ¡Cuando nos veamos en persona os lo enseño!


domingo, 3 de febrero de 2013

Multicines Ngozi


Señoras y señores, les presento la última novedad de Ngozi: ¡el cine del hospital! Como algunas personas me han preguntado qué hice por mi cumpleaños, aquí os dejo lo más destacado. Efectivamente, para hacer la tarde del sábado un poco más llevadera a los enfermos internos del hospital, decidimos proyectar una película en una sábana colocada en el comedor del hospital. Elegimos Monstruos S.A., y deberíais haber visto cómo los niños se reían a carcajada limpia. Mereció la pena, realmente, así que no será la última vez que lo hagamos.


Aparte de esto, por mi cumpleaños real, decidí darme un homenaje gastronómico africano. Por la mañana, un par de chapatis con té en Chez Abdul Jabal, en compañía de mi querido amigo Amidou. A mediodía, un impresionante conejo al horno con verduras, gentileza de nuestro nuevo cocinero, Jean Baptiste. Y por la noche un ragú de cabra y una brocheta con patatas fritas, en buena compañía y con divertidos juegos de mesa. Y sí, también bebí cerveza, no os asustéis.


Así que esto ha sido todo. Obviamente, ayer sábado hubo cena y fiesta, pero bastante más tranquila que otros años. Y en fin, pensándolo bien, al final casi va a ser verdad eso de "nómada", porque en los siete últimos años he celebrado mi cumpleaños en sendas ciudades diferentes...
- 2007: Cáceres (España).
- 2008: Montpellier (Francia).
- 2009: Milán (Italia).
- 2010: Roanne (Francia).
- 2011: París (Francia).
- 2012: Jerez de la Frontera (España).
- 2013: Ngozi (Burundi).

Y el año que viene, ya veremos...

martes, 18 de diciembre de 2012

Profesor de Universidad

Y finalmente, se cumplió mi sueño. En realidad, nunca había sido un sueño añorado, hasta que lo vi tan cerca, pero ahora me doy cuenta de que es lo que me gusta, lo que quiero hacer.

Llevo ya un mes dando clases de español en la Universidad de Ngozi y me encanta, me siento cada día más cómodo y más realizado con mi trabajo. Pese a las dificultades del lugar, que son muchísimas, soy feliz con lo que hago. Tenemos bastantes cortes de electricidad, problemas con la fotocopiadora y el papel, Internet no suele funcionar, cuando llueve no se puede dar clase porque no se oye nada por culpa de los techos de uralita (o directamente los alumnos no vienen porque vienen andando desde muy lejos), hay una única sala con vídeo-proyector para toda la Universidad (os recuerdo que hay más de mil estudiantes), doy seis horas de clase al día a un mismo grupo (es lo normal aquí, incluso ayer les di ocho porque teníamos que recuperar dos horas), casi ningún estudiante tiene acceso a Internet, etc.

Mis aplicados alumnos de la 2ème Licence

Pero es realmente gratificante. Cuando te metes en el aula y comienzas a explicar, todo eso desaparece. Te das cuenta de que las enormes diferencias culturales se pueden volver tu aliado, en lugar de tu enemigo, y al final no sé quién aprende más, si yo de ellos o ellos de mí. La verdad es que me lo paso muy bien con los debates, las presentaciones orales, sus inquietudes sobre el mundo de los muzungu, sus redacciones... Y me lo estoy currando, un montón. Raro es el día que no paso ocho horas en la Universidad, más el trabajo que me llevo a casa.

Bref, que tengo muchísima suerte de estar aquí. ¡Gracias Dámaso! Dentro de dos días termino mis clases con la 2ème Licence (4º de Traducción e Interpretación) tras haberles enseñado Español Aplicado y Literatura Española. ¿Quién le iba a decir a mis padres que iba a acabar enseñando textos como Rinconete y Cortadillo, o de maestros como Pablo Neruda, Rubén Darío o Pérez Galdós?

La vida da muchas vueltas...


martes, 11 de diciembre de 2012

Kigali Genocide Memorial, Rwanda

"Qué importante es la educación", fue lo primero que pensé cuando salí del Centro para la Memoria del Genocidio en Kigali (Rwanda) el pasado viernes. Y lo sigo pensando...

Bien, resulta que este "puente" lo he pasado en Rwanda, de jueves a lunes, que aproveché para visitar la capital, Kigali, y para relajarme a orillas del lago Kivu, al oeste del país. Sin duda, lo que más me impresionó de este viaje fue Memorial del Genocidio, en el que te das cuenta de las grandes atrocidades que el ser humano puede llegar a hacer y de todos los intereses existentes en este tipo de actos.


Kigali es una gran ciudad, llena de vida y bastante más avanzada que Bujumbura, la capital de Burundi. Tuve tiempo para darme un gran paseo por la ciudad, pero como decía, lo más impactante fue este lugar. Fue inaugurado en 2004, conmemorando el décimo aniversario del genocidio contra los Tutsi y los Hutu moderados, y es necesario visitarlo tomándose una mañana entera para ello.

Es gratuito, manteniéndose de las donaciones de los visitantes, y consta de dos partes bien diferenciadas: la zona exterior y el museo. En la zona exterior encontramos diferentes fosas comunes que alojan los restos de más de 250.000 personas asesinadas durante la primavera de 1994, además de varios jardines que representan la historia de Rwanda, sus niños, sus mujeres o su geografía.


Pero es dentro del museo donde te das cuenta del horror perpetrado en esa época. En la parte principal del mismo, realizamos un recorrido a través de la historia de Rwanda. Comienza con la época precolonial, donde Hutus, Tutsi y Twas vivían en armonía. Continúa con la época de las colonias, a principios del siglo XX, primero Alemania y después Bélgica, y como a partir de aquí comenzó la segregación étnica y la instauración del odio entre ellas, por ejemplo señalando la etnia en el documento de identidad y dividiéndolos en función de sus posesiones y riquezas.

Tarjeta de identidad. Etnia: Hutu.

Más tarde asistimos a las primeras persecuciones y matanzas hacia los Tutsi, a partir de 1959, y cómo comenzó a realizarse una propaganda totalmente agresiva hacia los Tutsi a través de los medios de comunicación, como la "Radio-Televisión Libre de las Mil Colinas", o como los Diez Mandamientos de los Hutu, que perpetraban el odio hacia la etnia Tutsi.

Diez Mandamientos de los Hutu

Y finaliza con el Genocidio propiamente dicho, "El Plan de Exterminio", realizado fríamente en la primavera de 1994 ante la impune pasividad y permisividad de la ONU, y en el que fueron asesinadas más de un millón de personas en cien días, acabando con las vida del 85% de los Tutsi en Rwanda. Horrible. Lo peor de todo es darse cuenta de cómo se pudo evitar y nadie hizo nada debido a grandes intereses políticos y económicos de ciertos países poderosos, y saber las atroces formas en las que exterminaron a gran parte de los Tutsi y los Hutu que se negaron a seguir órdenes o que trataron de proteger a los primeros. Prefiero ahorrarme los detalles, porque son demasiado escabrosos, aunque estaré encantado de hablar con vosotros en persona de todo esto.

Por último, el museo cuenta con dos salas más: una dedicada a otros genocidios olvidados y que, en algunos casos, yo ni siquiera conocía: Armenia a principios del siglo XX, el Holocausto judío, Camboya en los años 70 o el genocidio en los Balcanes en los años 90. La otra, dedicada a historias individuales de niños asesinados durante el genocidio, con detalles demasiado duros.

Por último, me gustaría finalizar con la misma idea con la que comencé este texto: la importancia de la educación. En un lugar en el que las personas son capaces de pensar y razonar por sí mismas, esto no puede pasar, o al menos no debería pasar. Una persona no puede matar a un amigo suyo a golpes de machete. No. Y por supuesto, tenemos que dejar de creernos todo lo que vemos por la tele, porque esa no es la verdadera realidad.

PD. Si tenéis la oportunidad, os recomiendo la película "Hotel Rwanda". Pienso volver a verla esta noche si es posible.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

El tiempo en África

Una de las cosas que me han sorprendido durante estos primeros meses en Burundi ha sido el concepto diferente de tiempo que se tiene aquí. Me recuerda a una entrevista que publiqué hace varios meses, en la que el protagonista, un tuareg estudiante en Francia, rezaba que "aquí tenéis reloj, allí tenemos tiempo".

Pues bien, leyendo el fascinante libro "Ébano", de Ryszard Kapuscinski, con el que me obsequió mi añorado amigo Jonás, llegué a un extracto que refleja muy bien estas diferencias. Y aquí os lo dejo, que él lo explica mucho mejor que yo. Gócenlo, camaradas.


"El europeo y el africano tienen un sentido del tiempo completamente diferente; lo perciben de maneras dispares y sus actitudes también son distintas. Los europeos están convencidos de que el tiempo funciona independientemente del hombre, de que su existencia es objetiva, en cierto modo exterior, que se halla fuera de nosotros y que sus parámetros son medibles y lineales. Según Newton, el tiempo es absoluto: "Absoluto, real y matemático, el tiempo transcurre por sí mismo y, gracias a su naturaleza, trascurre uniforme; y no en función de alguna cosa exterior". El europeo se siente como su siervo, depende de él, es su súbdito. Para existir y funcionar, tiene que observar todas sus férreas e inexorables leyes, sus encorsetados principios y reglas. Tiene que respetar plazos, fechas, días y horas. Se mueve dentro de los engranajes del tiempo; no puede existir fuera de ellos. Y ellos le imponen su rigor, sus normas y exigencias. Entre el hombre y el tiempo se produce un conflicto insalvable, conflicto que siempre acaba con la derrota del hombre: el tiempo lo aniquila.

Los hombres del lugar, los africanos, perciben el tiempo de manera diferente. Para ellos, el tiempo es una categoría mucho más holgada, abierta elástica y subjetiva. Es el hombre el que influye sobre la horma del tiempo, sobre su ritmo y su transcurso (por supuesto, solo aquel que obra con el visto bueno de los antepasados y los dioses). El tiempo, incluso, es algo que el hombre puede crear, pues, por ejemplo, la existencia del tiempo se manifiesta a través de los acontecimientos, y el hecho de que un acontecimiento se produzca o no, no depende sino del hombre. Si dos ejércitos no libran batallas, esta no habrá tenido lugar (es decir, el tiempo habrá dejado de manifestar su presencia, no habrá existido).
El tiempo aparece como consecuencia de nuestros actos y desaparece si lo ignoramos o dejamos de importunarlo. Es una materia que bajo nuestra influencia siempre puede resucitar, pero que se sumirá en un estado de hibernación, e incluso en la nada, si no le prestamos nuestra energía. El tiempo es una realidad pasiva y, sobre todo, dependiente del hombre.
Todo lo contrario de la manera de pensar europea.
Traducido a la práctica, eso significa que si vamos a una aldea donde por la tarde debía celebrarse una reunión y allí no hay nadie, no tiene sentido la pregunta: "¿Cuándo se celebrará la reunión?". La respuesta se conoce de antemano: "Cuando acuda la gente".

De modo que el africano que sube a un autobús nunca pregunta cuándo arrancará, sino que entra, se acomoda en un asiento libre y se sume en el estado en que pasa gran parte de su vida: en el estado de inerte espera."



No sé si os habrá ayudado en algo a comprender o imaginarse mejor la vida en Burundi, pero es así, totalmente. Y la gente es muy feliz, pese a tener muchas menos cosas materiales que nosotros. Señores, no dejemos que también el tiempo nos aniquile.

jueves, 15 de noviembre de 2012

Université de Ngozi

Hoy vengo a presentaros mi lugar de trabajo rápidamente, que ya iba siendo hora... Voilà! Aquí es donde paso mis horas, de lunes a viernes, mañanas y tardes: l'Université de Ngozi. Según me dicen, cuenta con unos 1.800 alumnos repartidos en diversas facultades: Letras, Derecho, Medicina, Agronomía, Económicas, Informática, etc.


Y este es mi fantástico y ordenado despacho, que comparto con los profesores Blaise y Helene, muy majos, y que además hablan español porque hicieron un doctorado en la Universidad de Murcia. Qué cosas, ¿no?


Pero lo mejor de todo son las vistas que tengo al llegar a la Universidad, que son las mismas que tengo desde la ventana de mi despacho. Nada mal...


Es todo. Y que sepáis que ayer hice "huelga" desde la distancia. Enhorabuena a todos los que estuvisteis ahí, hay que seguir luchando. ¡Mucha fuerza! ¡Somos más que ellos, podemos!

lunes, 12 de noviembre de 2012

Tambourinaires de Gishora

¡Buenos días familia!

Hoy os traigo la que quizás es la tradición más conocida de este pequeño país en el corazón de África: los tambourinaires. Resulta que el fin de semana pasado, con motivo del puente del 1 de noviembre, hicimos una pequeña escapada en la que recorrimos medio país y que os contaré en otra ocasión. En este caso me voy a detener en estos "tamborileros", por traducirlo de alguna manera, aunque no tiene nada que ver.



Bien, comienzo. Esta tradición viene desde hace más de cien años, cuando el rey de Burundi se refugió en  el pueblo de Gishora (en el centro del país, cerca de Gitega) huyendo de sus detractores que querían asesinarlo. Como agradecimiento para con sus gentes, construyó una casa real y les regaló, entre otras cosas, dos vacas. Para que este ofrecimiento quedará para la posteridad, el pueblo de Gishora hizo construir dos tambores sagrados con la piel de estas vacas, que quedaron guardados en un santuario sagrado. Y desde entonces, los habitantes de esta zona son auténticos acróbatas-percusionistas-danzantes, con una agilidad y una forma física impresionantes. Tras escuchar la historia y visitar el museo, llegó lo mejor, el espectáculo de los tambourinaires, ataviados con los colores nacionales:





Realmente fue alucinante. Más de una hora tocando sus tambores, cantando, bailando, saltando y gesticulando sin parar, con los tambores en el suelo o en la cabeza, algunos realmente pesados. Sobran las palabras, mejor dejarse llevar por las fotos.




miércoles, 7 de noviembre de 2012

El negro

Preparando mis clases, no sé cómo, he recordado un texto que hice hace unos años con mis alumnos franceses. Es un texto que Rosa Montero publicó en su columna de El País allá por el año 2005, cuando yo recién empezaba mi vida universitaria. Tras haberlo leído de nuevo esbozando una sonrisa, he decidido que voy a trabajarlo con mis alumnos burundeses, a ver qué diferencias encuentro en su análisis. Disfrutadlo, lo conozcáis o no.


Estamos en el comedor estudiantil de una universidad alemana. Una alumna rubia e inequívocamente germana adquiere su bandeja con el menú en el mostrador de autoservicio y luego se sienta en una mesa. Entonces advierte que ha olvidado los cubiertos y vuelve a levantarse para cogerlos. Al regresar, descubre con estupor que un chico negro, probablemente subsahariano por su aspecto, se ha sentado en su lugar y está comiendo de su bandeja. de entrada, la muchacha se siente desconcertada y agredida; pero enseguida corrige su pensamiento y supone que el africano no está acostumbrado al sentido de la propiedad privada y de la intimidad del europeo, o incluso que quizá no disponga de dinero suficiente para pagarse la comida, aun siendo esta barata para el elevado estándar de vida de nuestros ricos países. De modo que la chica decide sentarse frente al tipo y sonreírle amistosamente. A lo cual el africano contesta con otra blanca sonrisa. A continuación, la alemana comienza a comer de la bandeja intentando aparentar la mayor normalidad y compartiéndola con exquisita generosidad y cortesía con el chico negro. Y así, él se toma la ensalada, ella apura la sopa, ambos pinchan paritariamente del mismo plato de estofado hasta acabarlo y uno de cuenta del yogur y la otra de la pieza de fruta. Todo ello trufado de múltiples sonrisas educadas, tímidas por parte del muchacho, suavemente alentadoras y comprensivas por parte de ella. acabado el almuerzo, la alemana se levanta en busca de un café. Y entonces, descubre, en la mesa vecina detrás de ella, su propio abrigo colocado sobre el respaldo de una silla y una bandeja de comida intacta.

Dedico esta historia deliciosa, que además es auténtica, a todos aquellos españoles que, en el fondo, recelan de los inmigrantes y les consideran individuos inferiores. A todas esas personas que, aun bienintencionadas, les observan con condescendencia y paternalismo. Será mejor que nos libremos de los prejuicios o corramos el riesgo de hacer el mismo ridículo que la pobre alemana, que creía ser el colmo de la civilización mientras el africano, él sí inmensamente educado, le dejaba comer de su bandeja y tal vez pensaba: "Pero qué chiflados están los europeos".

viernes, 5 de octubre de 2012

"Ayer emigró mi hija"

Hoy no toca hablar de Burundi. Hoy siento la necesidad de compartir con vosotros este artículo que me ha llegado gracias a Irene, firmado por Carlos M. Duarte. Espero que muchos de los de arriba lo lean y se sienten un ratito en sus lujosas casas a reflexionar...

"Esta vez no voy a hablar de ciencia ni políticas de I+D; lo retomaré en el próximo post. Esta vez voy a hablar de lo que ocurre en mi casa, y que refleja lo que con toda seguridad está ocurriendo en muchos otros hogares, porque en el día de hoy la verdad es que no puedo pensar en otra cosa.
Ayer me despedí de mi hija. Emigra en busca de un futuro que no ha podido encontrar en su país y que la sociedad, o sus padres, no le ha sabido dar.
Es extraordinariamente frustrante para un padre ver marchar a sus hijos, pero mantenerlos a costa nuestra no es opción porque supondría llevarles a una situación en la que quedarán atrapados sin futuro.
Vivir en el extranjero ni es nuevo para ella ni le intimida, porque en los últimos 5 años ha vivido y trabajado en Canadá, Francia e Inglaterra, pero entonces se trataba de mejorar sus cualificaciones profesionales. Ahora se trata de rebelarse contra quienes se refieren a su generación como la generación perdida. Marchar le ha costado quedarse sin pareja, por lo que el llanto, apagado, que oía por la noche desde mi cama, se me hacía aún más amargo.
Como muchos jóvenes de su edad, mi hija ha completado su formación profesional con el paso cambiado. En la primavera regresó a España con la intención de buscar un empleo en España, en lo que fuese pero a poder ser "de lo suyo". Consiguió algunas entrevistas de trabajo, pero las condiciones siempre eran abusivas: salario de becario, 400 € al mes, para una persona con una licenciatura, un master, que domina cuatro idiomas y con experiencia laboral en el extranjero. Estos sueldos no le darían ni para comer ni para alquilar una habitación en las ciudades donde le ofertaban estos empleos. Tendría que tener una ayuda de sus padres, a lo que, por supuesto, estamos dispuestos. Pero ella no quiere seguir dependiendo de nosotros, con una ayuda que, de hecho, estaría subsidiando a los empresarios que abusan de nuestros jóvenes.
Este verano han pasado por casa, para despedirse, muchos amigos suyos. Sus conversaciones siempre giraban en torno a lo mismo: la depresión de la crisis, los despidos o el miedo a ser despedido, los abusos de los empresarios que, aprovechándose de la crisis imponen condiciones leoninas, despidiendo a buena parte de la plantilla para que los "supervivientes" hagan el trabajo del resto, intimidados por la amenaza de ir a la calle. Me pareció que se sienten culpables y quizá -como a todos- algo de culpa les corresponde, pero no el peso excesivo que estamos cargando sobre ellos.
En Mallorca, donde vivo, ha sido un año espectacular de turismo, con cifras récord de viajeros e ingresos. Un amigo que tiene un restaurante me dice que este verano ha hecho un 15 % más de caja. Sin embargo, muchas empresas del sector han despedido a buena parte de sus plantillas, de nuevo forzando al resto a asumir las tareas de los despedidos, aprovechándose del miedo a perder el empleo para aumentar sus márgenes de beneficios. ¿Es esto lo que ha conseguido la reforma laboral?.
La mayor parte de sus amigos también emigraban, unos a Alemania -sin saber alemán pero cargados de ilusión y desparpajo; otros a Uruguay, para poder desenvolverse en español, otros a Canadá, Australia, Inglaterra, Noruega... Estoy seguro de que muchos se han ido en condiciones mucho más difíciles que mi hija o sus amigos, o que incluso, queriendo hacerlo, no se hayan podido ir porque tengan dependientes a su cargo a quienes no puedan abandonar.
La emigración no es nueva en nuestro país, pero pensábamos haberla dejado atrás en el siglo XX y haberla cambiado por la movilidad internacional. Pensábamos que nuestros jóvenes se formaban y maduraban en un país moderno, avanzado, miembro destacado de la Unión Europea, con euros en su bolsillo, y pujando por entran en el G8 ante el asombro del mundo. Todo eso era una ilusión, un escenario de cartón piedra.
Como padre me siento inmensamente frustrado y fracasado. Los padres siempre anhelamos que nuestros hijos conozcan una vida mejor que la que nosotros tuvimos, y así ha sido al menos desde que la Guerra Civil nos hizo tocar fondo. Ochenta años después estamos cayendo en barrena en una involución económica y política que, ya lo escribía hace un año, amenazaba con arrastrarnos por el túnel del tiempo hacia la España de mi infancia en los años 1960, a la que ya estamos llegando en muchas cosas.
También me siento frustrado como formador de jóvenes científicos, aunque estos, estoy convencido, tienen un mejor futuro, porque el largo período de formación de investigadores, que se completa al final de treintena, supone que estos jóvenes, de la misma edad que mi hija, a quienes dirijo tesis de doctorado y master, seguirán progresando como científicos para -espero- completar esa formación cuando nuestro país haya salido del hondo agujero en que se encuentra. Sin embargo, para ellos no será fácil, y también habrán de ser duros y resistentes para salir adelante.
Pero no se trata de compartir mis sentimientos como padre ni como formador de jóvenes investigadores, sino de mis sentimientos como ciudadano español. ¿Qué futuro espera a una sociedad en la que sus jóvenes solo tienen la opción de desaparecer o amoldarse a condiciones laborales las más de las veces abusivas y requiriendo del subsidio de sus padres?
Los medios de comunicación les llaman, y me repugna que lo hagan, la generación perdida. Pero ¿acaso no somos nosotros -los de mi generación, nacidos entre 1950 y 1970- los del gran batacazo? Una generación de irresponsables: los unos por lanzarse a la fiebre del oro pensando que se vendían duros a peseta, los otros, entre los que me cuento, por mirar para otro lado. Con un sistema político degradado basado en partidos clientelistas que se alimentaban, y todos lo sabemos, de la burbuja inmobiliaria y los pelotazos urbanísticos. El objetivo de la recaudación de impuestos para contar con abundantes presupuestos para colocar a los del partido en empresas públicas municipales y consejos de dirección y cajas de ahorro con sueldos públicos; financiación ilegal de partidos y dinerito para el bolsillo de los más descarados (basta ver las portadas de los diarios). Muchos declaran ahora, pobrecitos, que las pasan "canutas" con sus sueldos públicos... y es así porque ya no reciben los "extras" que a tanto oportunista trajo a la política. Basta recordar aquellas palabras, en una grabación de un político que llegó, a pesar de ellas, a ser presidente autónomico y ministro del Gobierno, diciendo que "yo estoy en política para forrarme" (busquen esta cita en Google y sabrán de quien se trata). También recuerdo otra grabación donde un empresario corrompía a un político municipal prometiendo algo así como (no recuerdo la frase exacta), que "te voy a asegurar el futuro a tí y a diez generaciones de los tuyos". Repugnante, pero todos lo sabíamos, todos oíamos estas palabras en los medios de comunicación.
Al menos la justicia está, pacientemente, haciendo aflorar esos delitos, aunque lo que salga a la luz no sea más que la punta del iceberg. Espero que también les llegue el turno a los colaboradores necesarios: los banqueros, que en vez de tener que dar cuentas de su actuación se deben estar riendo a carcajadas tras la publicación de los nuevos presupuestos del Estado en los que pagamos el rescate a los bancos a costa de nuestra salud y educación. Con ayuda de los políticos, que libraron a los banqueros de toda regulación efectiva.
Nadie pide perdón a nuestros jóvenes. Yo lo quiero hacer desde aquí, por la responsabilidad, quiero creer que poca, que me toca.
Acostumbrados a comulgar con rueda de molino, ya no nos da escalofríos saber que la cifra de desempleo entre nuestros jóvenes supera el 50 % (sin contar, claro está, con los que ya se han ido, que son multitud). Mientras la Roja siga metiendo goles y Cristiano esté alegre seguiremos embotados y aceptando con resignación estos males que se nos han echado encima, sin que nadie asuma responsabilidades y nadie pida perdón.
Hay quien se felicita, estúpidamente, de que muchos seguimos en silencio, pero algo está cambiando. Ya no nos vale más de lo mismo, ya no nos aplacan con mentiras calculadas, engaños burdos, eufemismos y la cantinela de que lo que nos pasa es que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades y nos merecemos lo que pasa.
Deberíamos hacer todos un esfuerzo gigantesco para asegurar un futuro a nuestra juventud, porque ese futuro es también el nuestro. Una sociedad cada vez más envejecida que tendrá un porcentaje de jubilados enorme que solo se podrá sostener con una población laboral dinámica y productiva, la misma que estamos enviando al extranjero o arrinconando en los hogares paternos. No veo otra solución al arranque necesario de la creación de empleo en España que un nuevo movimiento de cooperativas para la innovación, que debieran priorizar las iniciativas de nuestros jóvenes, que tienen estupendas ideas, y apoyarlas con recursos públicos; invertir en nuestros jóvenes es hacerlo en nuestro futuro.
Pero quienes deben utilizar nuestro esfuerzo, que son nuestros impuestos, para fomentar políticas de empleo para jóvenes están de nuevo distraídos en cálculos de sus miserables ventajas políticas. Nuestras instituciones políticas siguen siendo lo de siempre: en una expresión inglesa, el mismo circo con distintos payasos. Nada ha cambiado, pero es imprescindible que lo haga.
Nos hemos dado el gran batacazo, pero pongámonos en pie, sacudámonos el polvo y pongámonos a caminar, aunque para ello tengamos que librarnos del enorme peso de la incompetencia política que en buena medida nos ha traído a donde estamos.
Deseo que mi hija y todos los que como ella se han ido a la emigración, sean felices y puedan en un futuro cercano regresar a su país para contribuir, con su capacidad, a nuestro futuro.
Me gustaría cerrar este texto recitando a mi hija, y a todos los jóvenes de su generación que, como ella han emigrado, el poema de José Agustín Goytosolo, Palabras para Julia; pero es mejor que lo escuchen cantado por Paco Ibáñez en su concierto en el Olympia de París”.


martes, 31 de julio de 2012

La mujer, cosa de hombres

La semana pasada, Televisión Española emitió un magnífico documental sobre las mujeres en nuestro país. Dirigido magistralmente por Isabel Coixet, nos muestra documentos de los últimos 50 años en el que podemos ver el papel de la mujer en esta sociedad machista, que lo sigue siendo. Realmente, hay anuncios y testimonios que dan mucho miedo, sobre todo porque seguro que hay gente que siga pensando lo mismo en pleno siglo XXI.


Dos enlaces, el que más coraje os de:

Nada más, no me enrollo, prefiero que lo veáis y juzguéis vosotros mismos. Y flipéis, y mucho.