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jueves, 29 de agosto de 2013

Pollos


Cuando vas recorriendo la geografía española te puedes encontrar carteles de este tipo, ante los que no sabes si hay una salida en la autovía específica para una pollería o que, efectivamente, hay una localidad que se llama de este modo. Pues sí, me la encontré hace unas semanas mientras atravesaba España, concretamente en la provincia de Valladolid, y se trata de un pueblo de alrededor de 800 habitantes. Que nadie se ofenda porque no es mi intención, al contrario, más bien compartir la simpatía del momento en que me vi este cartel.


Y con esta historia me he acordado de un momento mítico del Prícipe de Bel-Air, que no hablaba de pollos si no de pavos, pero da igual. ¡Grande Carlton! Aquí os lo dejo:



martes, 20 de agosto de 2013

El divorcio y la dote en Burundi


Sigo con mis recuerdos e historias de Burundi que me dejé sin contar. Resulta que casi al final de curso, con mis alumnos de tercero, decidí hacer un par de debates con el objetivo de que practicasen su competencia oral, y vaya si lo hicieron. Llevé ciertos temas pensados, pero al final tuve que cambiar al divorcio, muy controvertido en este punto del planeta, en el que más o menos se repartían al 50% los detractores con los defensores. Me llamó mucho la atención que, para ellos, uno de los motivos más justificados para el divorcio era la "insatisfacción en la cama", más que la violencia o la infidelidad. He aquí un par de frases al respecto:


- Bertrand Irakoze: “Estoy a favor del divorcio (…). No puedo tolerar infidelidad e insatisfacción en la cama porque he hecho matrimonio para tener una vida mejor. ¿Por qué vivir en tristeza? Es necesario divorciar cuando no tienes felicidad”.

- Bruce Irankunda: “Estoy a favor del divorcio (…). Cuando una mujer comienza a malgastar los bienes de la familia, cuando hay un desacuerdo en la cama, cuando la mujer duerme con otros hombres que su marido, no hay otro modo de hacer que el divorcio porque si la situación continúa en la misma manera un hombre intentará matar a su mujer”.


El segundo tema en cuestión fue la dote. Se trata de una tradición burundesa (y de otros países africanos) por la cual, la familia del novio hace una ofrenda o regalo a la de la novia, ya sea en dinero (lo más normal hoy en día) o en especias, para poder casarse con ella. Este es un tema un tanto controvertido, ya que en función de los estudios y la clase social de la chica, la dote tiene que ser mayor, por lo que algunas personas lo consideran como "comprar" a la chica, con lo que el debate fue interesantísimo. He aquí algunas opiniones:



- Jean Néri Ntwari: “Para mí, la dote es necesaria en Burundi. Porque cada país tiene su cultura y un país sin cultura está muerto. Muchas personas piensan que la dote es lo mismo que un precio que la familia de un chico da a la familia de una chica. Y la familia de la chica tiene su tiempo de traer regalos a la nueva familia. Además, la fiesta de la dote es una buena ocasión para todas las familias de conocerse y de mostrar que sus familias se convierten en una junta familia. Otra razón que no estoy contra la dote es que el dinero de la dote es la fundación de la nueva vida de esta nueva familia. Porque la familia de la chica usa este dinero para comprar la comida que esta familia trae a la nueva familia un día después del matrimonio. Para acabar, aconsejo a mis amigos de Burundi que no sean como el pastor que estudiamos en la clase, que olvidó su trabajo porque estaba viendo la televisión. Otros países tienen sus culturas que vemos en la televisión y es bueno para ellos, pero para la gente de Burundi pienso que la dote es muy importante”.

- Josselin Remeza: “Estoy en contra de la dot porque es una costumbre antigua que ahora no significa nada. La significación de la dot ahora ha cambiado, ahora es como comprar una vaca en el mercado. Porque los padres de la chica piden a la familia del chico dinero u otras cosas, y cuando la familia del chico no puede dar estas cosas el chico no puede casarse. Pienso que la dot no deberá ser una obligación para casarse porque a veces es un obstáculo. Para mí, debería dar o no la dot según que una persona tenga dinero o no”.

- Epipode Ndihokubwayo: “La dot es como comprar la camiseta en el mercado. Pero la esposa no es la camiseta o la avocado (aguacate). (…) La dot no es necesaria porque el dinero utilizado debería ser utilizado durante la vida de las dos personas porque muchas personas son muy pobres”.

miércoles, 7 de agosto de 2013

Frases de mis alumnos burundeses


Aquí os traigo otra entrada que tenía escrita desde mi último día de trabajo en la Universidad de Ngozi, el pasado 21 de junio. Creo que vais a gozarlo:

Último día en la Universidad de Ngozi. Los profesores y estudiantes se pasean, ajenos a todo. Para ellos es un día más, pero no para mí. Me saludan, sin saber que quizás sea la última vez que nos veremos. Casi diez meses magníficos, sí señor. Y con esa sensación me quedo, la de satisfacción y alegría por un trabajo bien hecho. Es por esto que quiero que mi despedida sea más bien alegre, recordando los buenos momentos, sobre todo con mis alumnos, que son geniales.

Así que hoy, ahora mismo, me dispongo a compartir con vosotros las mejores frases, ideas y pensamientos de mis alumnos. Hay de todo: diversión, buen humor, traducciones imposibles, cultura y tradición, y también algo de tristeza. Empezamos.



Traducciones y frases surrealistas/curiosas:

- Enock Ndayishimiye (2º): Mon frère est très fatigué: Mi hermano es muy feo

- Jean Ntakirutimana (2º): Pollo: Manuel.

- Bruce Irankunda (3º): Haricots (judías): Maruhuana.

- Enock Ndayishimiye (2º): “Mario Balotelli es primero deportista que me parece en el mundo”. (*Nota: Aquí Balotelli es toda una celebridad).

- Jean Baptiste Karimanzira (2º): “Mi sobrenombre es Bigote”. / “Estoy feliz a ver los españoles porque son personas pacíficos”.

- Vincent Nkurunziza (2º): “Esta mañana no me he peinado”.

- Moïse Banayo (2º): “El viernes fui a Kayanza y compré dos gallos. La tarde alimenté las vacas”.

- Ferdinand Ndayikengurukiye (2º): “El fin de semana pasado até mis cabras”. / “Yo prefiero la carne a la manzana”.

- Alexis Nduwimana (2º): “El gobierno de Burundi detesta la homosexualidad.”

- Ezéquiel Nahimboneye (2º): Pido permiso para salir al exterior. “¿Por qué, Ezéquiel?”. Tengo un pequeño problema con mi organismo.

- Jean Ntakirutimana (2º):  “Juan adora a su novia porque es morena”.

- Christian Bigina (3º): “Me gusta perder el tiempo a internet en Facebook”.

- Chrétien Niyokwizera (3º): ¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre? “Me gusta beber leche”.

- Epipode Ndihokubwayo (3º): “Tengo una buena mujer y un buen hijo”. / “Es preciso beber la leche para una buena vida”.

- Shabani Minani (2º): “A mí me encantan los muchachos”.

- Bertrand Irakoze (3º): “Odio tomar una fanta”. / “A mí me molestan las brochetas de vaca". / "Es una obligación no tomar la cerveza en la iglesia”.

- Célestin Nduwayo (3º): “Dame dinero, yo no diré nada”. / “A mí me molesta vivir cerca de una iglesia”.

- Hilaire Mwambarangwe (3º): “A mi familia le encanta ir a visitar a sus vacas y carneros en el mercado de Vyegwa”.

- Dative Niyonzima (3º): “A mí me da vergüenza beber cerveza en el mercado.” /  “Tienes que beber tu cerveza”.

- Elsie Aurore Kamukama (3º): “Nosotros odiamos hacer el gazpacho cada día”.

- Jean Paul Kabera (3º): “A mí me da pena matar una persona que tiene vida como yo”.

- Rémy Martin Rema (3º): “¿Por qué no has venido a la escuela esta mañana? A ti te da igual”.

- Bruce Irankunda (3º): “A mí me da vergüenza matar a un niño”. / “A mí me da miedo hablar swahili en el curso de español”.

- Mélissa Ngaruko (3º): “Dime tu problema, puedo sacarte las castañas del fuego”. “No seas un melón, tienes que pensar antes de hacer algo”. (Simplemente, genial).



Ante la pregunta, "¿Qué conocéis de España?", he aquí algunas respuestas:

- Países habla español (según mis alumnos): Italia, Estados Unidos, Suiza, California

- Comunidades Autónomas de España: Catalucia (Jean Méri Ntwari, 3º); Andaluña (Dieudonné Kwizera, 3º); Jerez (Voila Nzeyimana, Josselin Remezo, 3º).

- Dative Niyonzima (3º): “La vida en España: Es muy difícil”.

- Epipode Ndihokubwayo (3º): “La vida en España es muy buena porque hay mucho a comer y la populación no es antipática”.


Frases especialmente dedicadas a mi persona:

- Jean Ntakirutimana (2º): “Yo amo a mi profesor de español porque es serio”.

- Jean Baptiste Karimanzira (2º): “El profesor de español quiere a sus estudiantes”.

- Guy Octave Ndariragije(2º): “Admiramos al profesor de español”.

- Bertrand Irakoze (3º): “El viernes diré adiós a Andrés”.

- Rémy Martin Rema (3º): “Andrés necesita muchos dineros para ir a España”.



Cultura y tradición. Anécdotas de la vida en Burundi/Ruanda:

- Elias Mugabonihera (3º): “… y me gusta mucho buscar dinero porque vivir en la ciudad de Ngozi es muy difícil porque comer: dinero; dormir: dinero; visitar: dinero. Para vivir en la ciudad de Ngozi tú debes buscar dinero.”

- Abdoul Salaam Rwema (4º): En mi país, Rwanda, hay una costumbre para las chicas o mujeres que se llama “Gukuna”. Es una acción de tirar una parte del sexo para ser largo porque cuando hacer el amor es muy bien con el sexo largo. Antes muchas chicas aplicaban esta costumbre porque en ausencia de esta acción una chica no puede tener un marido, pero hoy no se aplica mucho.

- Elsie Aurore Kamukama (3º): “La vaca en Burundi es muy importante. Por ejemplo cuando tienes un amigo importante o cuando dos familias tienen una perfecta amistad pueden dar una vaca coma la presentación de su amistad. También cuando un chico y una chica quieren estar casados el chico debe dar una vaca a la familia de la chica. Antes, una persona que tiene una vaca se sentía rica, y cuando tú quieres a una persona puedes decirle “Que tengas una vaca”, y la persona está muy contenta”.

- Bertrand Irakoze (3º): “Un sábado, estaba con mis amigos, fuimos a una fiesta que un profesor organizó. Estaba muy contento porque hemos bebido y hemos bailado. La importante cosa esta noche era que Andrés bailaba con todos y que todos hablaban francés o español”.

- Rémy Martin Rema (3º): “Cuando era pequeño tenía mucha hambre, y en la casa no había comida. Mis padres fueron al campo y yo comencé a llorar porque tenía mucha hambre. Todo el mundo no estaba en la casa, unas personas iban al mercado y otras a la escuela. Continué llorando. En este momento vi un coche y este coche estaba conducido por mi tío y cuando él me vio, él abrió la puerta de su coche y tomome un queso y dos pizcas de pan. Dejé de llorar y me sentí muy contento. Inmediatamente olvidé esta situación”.

- Jean Paul Kabera (3º): “Cuando era pequeño, a mí me gustaba mucho guardar las vacas, en la maleza y cuando era mediodía, a mí me daba mucha hambre y sed y prefería atacar a una vaca que tenía la leche y comenzaba a beber la leche de la vaca como vaca pequeña hice utilizando mi boca y mis manos”.

- Prefiero guardar su anonimato, es demasiado triste (3º): “Cuando era pequeña me gustaba ir al mercado con mi padre y cada vez me compraba una ropa. Andábamos juntos y tomaba mi brazo, a mí me encantaba cuando estaba con mi padre, pero murió en 1993 durante la guerra de Burundi.”

sábado, 25 de mayo de 2013

Marché de Ngozi


Os presento el mercado de Ngozi, el centro neurálgico de la ciudad. Aquí podemos encontrar todo lo necesario para la supervivencia y el día a día, y mucho más. Para comenzar, el producto estrella de todo muzungu, sobre todo entre el público femenino: las telas. Telas de todos los colores, con todo tipo de formas y dibujos. Ni que decir tiene que mi hermanita se volvió loca...


Luego, productos más básicos y necesarios: comida. Todo tipo de frutas, verduras, especias, legumbres, etc. En fin, productos de primera necesidad.





Aceite de palma, buenísimo para la salud

La sección de carnicería, por supuesto, donde este amable carnicero nos mostraba alegremente sus productos de primera calidad, como la pata de una vaca.


Y por último, la parte "de todo un poco", donde puedes encontrar hasta cosas que nunca sabrás para qué sirven...


miércoles, 22 de mayo de 2013

Fanatismo futbolístico extremo

¿Hasta dónde puede llevar el fanatismo y la obsesión por un equipo de fútbol? Esta imagen es totalmente real, de una casa de aquí de Ngozi, no muy lejos de mi barrio. El propietario de dicha casa no ha encontrado forma mejor de decorar su casa que llenándola con el escudo y los colores del Manchester United. Casi nada.

Habrá que preguntarle a su mujer (si es que tiene, que no me extrañaría que no la tuviera) qué opina de su "preciosa" casa. Cuánto daño hace el fútbol...


lunes, 29 de abril de 2013

El pastorcillo valiente


Con un poco de retraso, aquí llega la estrella del mercado de Vyegwa de la que os hablé en la última publicación: el pastorcillo valiente.


Este pequeñajo, vara en mano y pese a sus problemas de equilibrio, tenía a sus dos cabras perfectamente controladas, ante las miradas de asombro y las risas de los demás ganaderos y visitantes.


De vez en cuando daba algún que otro tirón de la cuerda, o las golpeaba con su vara, y estas ni se atrevían a moverse. Con este tipo de gente, ¡Burundi tiene un buen provenir asegurado!


jueves, 18 de abril de 2013

Mercado de ganado de Vyegwa


¡Bienvenidos a, probablemente, el mayor y más interesante centro comercial de Burundi! Os presento el mercado de ganado de Vyegwa, que se monta cada miércoles, llueva, truene o haga canícula, a varios kilómetros al este de Ngozi.


Ayer tuve el enorme privilegio de darme una vuelta por él para respirar la cultura más tradicional de Burundi, y volví maravillado. En principio, es un gran mercado de venta de ganado, situado en medio de la nada, sobre una colina. Pero con el paso del tiempo ha ido creciendo para ofrecer a su selecta clientela mucho más que simples cabezas de ganado.
En primer lugar, nada más llegar encontramos la “sección de ganado bovino” en una amplia explanada inundada de excrementos y fango. Corriendo sin control y perseguidos por sus dueños, podemos ver numerosas vacas, terneros y otras especies de impresionantes cuernos. Otras, sin embargo, se limitan a comer forraje tranquilamente, que también se puede comprar aquí.


Junto a estos, se encuentra la “sección caprina”, con cientos de cabras corriendo y saltando, con las patas atadas o con sus dueños llevándolas agarradas por las patas delanteras como si las cogieran “de la mano”, con los consiguientes problemas de equilibrio de los pobres animales. Fue aquí donde vi lo mejor de todo el mercado, pero esto se merece una entrada aparte…


Vecina a la misma, podemos deleitarnos con la “sección ovina”, con decenas de ovejas de varias especies, balando como queriendo llamar nuestra atención.


Seguimos paseando por el centro comercial hasta toparnos con la pequeña “sección avícola”, donde podemos comprar gallos, gallinas y pollos a sus simpáticos vendedores.


Entre tanto animal vivo, también podemos endulzarnos la mañana pelando y chupando caña de azúcar recién cortada y expuesta en la sección “carpintería” (por ejemplo, no sabía dónde ubicarla).


Otra manera de tomar algo dulce y sano es degustando alguna de las frutas exóticas de la “sección de frutería”, sobre todo piñas y bananas, aunque también frutas de la pasión (maracuyá).


Si por el contrario lo que queréis es relajaros fumando algo natural, lo mejor es pasarse por el “estanco” para comprar hojas de tabaco seco, listo para fumarlo. Según me cuentan, la tos intensa está garantizada.


¡Más aún! Para los amantes del deporte, podemos encontrar una amplia gama y variedad de bicicletas en la sección “dos ruedas”. Eso sí, que nadie espere bicicletas con piñones y platos; eso es solo para débiles. Por cierto, dicen las malas lenguas que son todas robadas, así que por si acaso, lo mejor es comprar también un buen candado.


Obviamente, y como en todo buen centro comercial que se precie, no puede faltar la ropa de primeras marcas. Aquí tenemos “Zara”, “Cortefiel”, “Springfield” y todo lo que necesitéis, siempre con los precios más competitivos.


Y nos vamos adentrando en el pasillo central, donde se concentra gran parte del bullicio de este animado mercado, y que nos lleva a otra parte importante. Más ropa, zapatos y otros complementos hacen las delicias de los visitantes, todo bañado en charcos y barro.


Aquí, en el centro del mercado, encontramos los restaurantes de “fast food”. Por ejemplo, podemos deleitarnos probando el “queso de Congo”, que no tiene nada que ver con el queso, ya que es una pasta de mandioca envuelta en sus propias hojas. Todo esto mientras lo que queda de una vaca (con el rabo incluido) nos observa colgando de un gancho.


Por último, como no podía ser de otra manera, tenemos varios puestos de brochetas con bananas asadas. Aquí puedes elegir qué parte de la vaca o la cabra te quieres comer, la cual no hace ni media hora estaba corriendo por la explanada. ¿Quieres el lomo? ¿La pierna? ¿Los intestinos o el hígado? Sin problema, la brocheta será tuya en pocos minutos. Y lógicamente, ya que estamos en Burundi, hay cerveza. Mucha cerveza. Y todo el mundo la bebe, y todos hablan con todos.


¿Y cómo acabé yo mi visita a este mágico lugar? Exactamente, devorando dos deliciosas brochetas de cabra con bananas asadas, acompañadas de una fanta, por un precio irrisorio. Antes de que nadie me ataque, en mi defensa diré que era muy temprano para una cerveza, y de nuevo anticipándome a cierto personaje de Monesterio que dice que “para conservarse como el bronce, la primera a las once”, resulta que justo después tenía una reunión en la Universidad, así que no era plan de tomar cerveza a esas horas, que aquí las venden de casi un litro.


Así que nada, ya sabéis, el que se quiera llevar un animalito a casa… ¡A negociar! Y queda pendiente la estrella del mercado para otra ocasión. No os defraudaré.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Enigma burundés

Hoy seré breve, no me voy a explayar demasiado. Simplemente os dejo un pequeño enigma burundés: En la siguiente foto hay dos personas, ¿dónde está la segunda? Os dejo una pista... ¡Hagan sus apuestas!


viernes, 8 de marzo de 2013

Brochettes

Os presento las brochettes, una de las especialidades culinarias burundesas por antonomasia. En casi cualquier punto de Ngozi podemos encontrar puestos o cabarets donde solo se hay brochetas de vaca o de cabra, plátano para acompañar, y cerveza caliente, mucha cerveza. También hay otros lugares en los que tienen la especialidad de los tzingaro, que son brochetas de tripas de cabra; están buenísimas, lo único es que no hay que mirar. Y como podéis comprobar, cumplen estrictamente con todas las medidas sanitarias habidas y por haber...


He aquí otro ejemplo: un cuartito de menos de dos metros cuadrados donde también te hacen unas deliciosas brochetas. Todo muy limpio y muy ordenado, con la carne lista para ser cortada y degustada.


Y aquí podéis ver el resultado final: brochetas de cabra y plátano asado, sobre una improvisada mesa hecha con una caja de cerveza. Bon appetit!!



domingo, 3 de marzo de 2013

De concierto en Burundi

Este fin de semana tuve la oportunidad de asistir a un concierto en directo por primera vez desde que llegué a Burundi. El artista en cuestión era un tal Saïd Brazza, quien por lo visto es bastante conocido a nivel nacional. El lugar, un típico cabaret de Ngozi, un pequeño y rústico restaurante donde solo se pueden encontrar brochetas, refrescos y cerveza, cómo no.

La cosa prometía, así que ahí me dispuse yo, con mi cerveza, muy atento a las pruebas antes del concierto. Hasta que entró en escena el elemento sorpresa: un corte de electricidad, de los muchos que solemos sufrir. El plan de acción fue esperar a que volviera, pero al cabo de un buen rato parecía evidente que no volvería hasta la mañana siguiente. Así que, tranquilamente, se "organizaron" para buscar un grupo electrógeno para poder comenzar el concierto.


Finalmente, y tras "solamente" más de dos horas de espera, llegó el ansiado grupo para poder dar electricidad al lugar. Y el concierto comenzó, con una mezcla de reggae, dub y no sé qué más, todo ritmos  africanos muy bailables. Mereció la pena la espera. La nota cómica final fue que, al parecer, el grupo electrógeno se quedó sin gasolina, y ahí fue cuando se acabó el concierto definitivamente. Son cosas del directo.

miércoles, 20 de febrero de 2013

Umuduri

Hoy vengo a hablaros de un bello y curioso instrumento musical burundés: el umuduri. Como podéis ver en la foto, se trata de un instrumento tradicional, fabricado de forma totalmente artesanal. Está formado, básicamente, por un palo al que se unen tres calabazas secas con alambre, y que es atravesado, al mismo tiempo, por una especie de hilo metálico tenso. Finalmente, y para producir una armoniosa música, se utilizan dos pequeños palos con los que se golpean rítmicamente las calabazas, el palo y el hilo metálico, que a su vez es golpeado por una especie de anillo ancho que porta el artista.

Realmente, fue una delicia escuchar esta combinación de la música del umuduri y la voz de este joven. Tengo un vídeo que lo atestigua, pero desgraciadamente no puedo subirlo a internet con esta conexión tan precaria que tenemos. ¡Cuando nos veamos en persona os lo enseño!


lunes, 11 de febrero de 2013

Las bicicletas son para el trabajo

Hace unos días, vigilando mi primer examen universitario, me vino la inspiración:

Hace tiempo que observo con asombro el fenómeno de las bicicletas en Burundi. Es impresionante contemplar cómo la gente de este país tira de ingenio para convertir una simple bicicleta en un auténtico camión-trailer de gran tonelaje. Mediante rústicas estructuras hechas a base de madera y cuerdas, son capaces de transportar verdaderas barbaridades de muchísimo peso.


En el tiempo que llevo aquí he podido ver sacos enormes llenos de carbón, todo tipo de frutas, verduras y legumbres, decenas de bidones de agua, enormes barras de metal estratégicamente colocadas y desafiando las leyes de la gravedad, techos de uralita y colchones enrollados, e incluso en una ocasión me encontré, atónito, a un hombre llevando un enorme portón de hierro.


Otra historia aparte son los taxi-vélo, otra muestra de ingenio de los africanos. Por el irrisorio precio de 200FBU (menos de 0,10€), puedes ir cómodamente sentado en la parte trasera de una bicicleta-taxi decorada con colores rasta, y que te llevará a cualquier punto de la ciudad.


En fin, que como dicen en mi tierra "el que no se busca la vida es porque no quiere", y aquí vemos día a día que su capacidad de inventiva para aprovechar sus escasos medios no conoce límites.

domingo, 3 de febrero de 2013

Multicines Ngozi


Señoras y señores, les presento la última novedad de Ngozi: ¡el cine del hospital! Como algunas personas me han preguntado qué hice por mi cumpleaños, aquí os dejo lo más destacado. Efectivamente, para hacer la tarde del sábado un poco más llevadera a los enfermos internos del hospital, decidimos proyectar una película en una sábana colocada en el comedor del hospital. Elegimos Monstruos S.A., y deberíais haber visto cómo los niños se reían a carcajada limpia. Mereció la pena, realmente, así que no será la última vez que lo hagamos.


Aparte de esto, por mi cumpleaños real, decidí darme un homenaje gastronómico africano. Por la mañana, un par de chapatis con té en Chez Abdul Jabal, en compañía de mi querido amigo Amidou. A mediodía, un impresionante conejo al horno con verduras, gentileza de nuestro nuevo cocinero, Jean Baptiste. Y por la noche un ragú de cabra y una brocheta con patatas fritas, en buena compañía y con divertidos juegos de mesa. Y sí, también bebí cerveza, no os asustéis.


Así que esto ha sido todo. Obviamente, ayer sábado hubo cena y fiesta, pero bastante más tranquila que otros años. Y en fin, pensándolo bien, al final casi va a ser verdad eso de "nómada", porque en los siete últimos años he celebrado mi cumpleaños en sendas ciudades diferentes...
- 2007: Cáceres (España).
- 2008: Montpellier (Francia).
- 2009: Milán (Italia).
- 2010: Roanne (Francia).
- 2011: París (Francia).
- 2012: Jerez de la Frontera (España).
- 2013: Ngozi (Burundi).

Y el año que viene, ya veremos...

lunes, 21 de enero de 2013

Restaurant Cameroun: Chez Abdul Jabal

Señoras y señores, os presento el mejor restaurante de todo Ngozi, y quizás de todo el East Africa: Restaurant Cameroun, chez Abdul Jabal.


No, no es una broma, ni ironía ni sarcasmo, es totalmente en serio. Este humilde y rústico restaurante es una auténtica maravilla gastronómica, además de tener un ambiente sin igual con estudiantes, conductores de taxi-motos y otras aves de paso que van y vienen a tomar un té, un chapati o un buen plato de comida mientras comparten anécdotas y risas. Cualquier persona se puede convertir en tu amigo, y te puedes encontrar todo tipo de curiosidades, como este día en el que entró un señor con un montón de troncos de árbol sobre su cabeza. Por supuesto, a nadie le parece extraño.


Pero vayamos a lo importante: Abdul Jabal. Este señor es un verdadero mecenas de los negocios, con una clientela fiel que lo adora; y no es para menos, ya que siempre encuentra cinco minutos para acercarse a charlar con ellos y soltarles algún comentario divertido. ¿Su secreto? Buena comida, mucha variedad, rapidez y un precio imbatible. Y por supuesto, el ya citado don de gentes de este caballero.

Abdul Jabal en estado puro

Ampliando el tema de la comida, que seguro a muchos les interesará, se centra en dos momentos del día. Por la mañana, ofrece simple y llanamente chapati recién hecho y té. Esto es un delicioso pan árabe que he  podido disfrutar durante muchas mañanas debido a la cercanía de la Universidad, y que con un poco de azúcar y/o mojado en el té es un manjar. El té, muy azucarado, lo sirve en unas tazas de colores de plástico que parecen de juguete. Todo este desayuno por la irrisoria cantidad de 500 FBU*.

Chapati

Por otra parte, a mediodía, Abdul Jabal nos propone el plato de mélange, que no es, ni más ni menos, que una mezcla de todo lo que haya cocinado ese día, elegida por el propio cliente. Esta especie de "plato del día" a la burundesa varía cada día, y la presenta de una manera bastante original: en un plato-bandeja metálico enorme de presidiario. Todo por solo 1.500 FBU (2.500 FBU si pides carne), y no miento cuando os digo que está todo buenísimo. A modo de ejemplo, en la foto inferior vemos uno de estos platos descomunales que me comí hace unos días (y que acompañé con un chapati), el cual os aseguro que tenía todos estos ingredientes: arroz, espaguetis, berenjenas, carne de cabra, ndagala, judías, patatas fritas, mandioca, aguacate, pili-pili (pimiento picante) y salsa de tomate. Delicioso. Además, hasta podéis ver una de sus famosas tazas.


Sobra decir que este lugar es visita obligada a toda persona que pase por Ngozi. Bon appétit!!


Nota: 1 Euro = 2.055 FBU (franco burundés) aprox.


sábado, 19 de enero de 2013

Isla de Zanzíbar

Y llegamos al último capítulo de esta doble trilogía sobre Tanzania, que nos llevó a la paradisíaca isla de Zanzíbar. Como no podía ser de otra manera, tenía que concluir el viaje con un poco más de relax, que se prolongó durante tres sabáticos días.


Me quedé en Stone Town, un mágico lugar Patrimonio de la Humanidad que ha vivido cientos de historias y que ha visto pasar todo tipo de civilizaciones y colonizadores: persas, árabes, portugueses, británicos... El resultado es una arquitectura alucinante que mezcla lo arabesco con lo colonial, con esa influencia africana tan personal. Su mercado y sus angostas y serpenteantes calles, llenas de mezquitas y de descascarilladas casas, rebosan vida, repletas de ciudadanos que comparten juegos de mesa, conversaciones, pescado frito o un simple té. Porque este es otro de los atractivos de Stone Town, los puestos de comida en la calle. Aquí puedes encontrar todo tipo de manjares: brochetas de pescado, marisco o carne, pulpo, calamares, gambas o varias clases de pescado frito. Obviamente no me quedé con las ganas de probarlo, y una noche disfruté de un plato de calamar y ndagala fritos, mandioca hervida y una salsa picante hecha de mango. Ríquísimo. Y por menos de un euro.





Aparte de la belleza de Stone Town, Zanzíbar cuenta también con hermosas playas. En la ciudad, llenas de gente bañándose y haciendo deporte, con sus barcos pesqueros tradicionales de fondo. Fuera de ella, kilómetros de playas casi vírgenes donde solo puedes encontrar palmeras sobre arena fina, coloridos y asustadizos cangrejos y algún grupo de pescadores con sus quehaceres diarios. En una de estas playas, en Bububu, pasé un día entero y, de hecho, los pescadores muy simpáticos, se acercaban a interesarse y preguntar qué hacía allí. Me traigo también el recuerdo de un erizo de mar que pisé con ambos pies y del que aún guardo algún recuerdo profundo.





Y nada, creo que es todo. Me he traído una experiencia muy gratificante con este viaje, inolvidable, aunque siempre hay aspectos negativos. ¿Lo dudáis? Por supuesto que los hay. Me han defraudado bastante los tanzanos en general, por su enorme falta de honradez, siempre tratando de estafar al muzungu. La vuelta en bus también merecería una entrada aparte, con más de 33 horas encerrado en un infierno, con los pasillos llenos de gente, maletas, sacos de fruta, e incluso gallinas correteando. Aunque a decir verdad, ahora lo recuerdo con simpatía. En fin, que os recomiendo a todos que, si podéis, os deis una vuelta por este sorprendente país. ¡Salud!