Mostrando entradas con la etiqueta Personal. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Personal. Mostrar todas las entradas

martes, 31 de marzo de 2020

Mi primera piedra

¡Qué dura es la adolescencia! Y no, no me dispongo a quejarme de mi alumnado, porque además llevo unos meses “a dieta de quejas”. En esta ocasión voy a echar la vista atrás para acordarme de mí mismo durante aquellos trepidantes años.

Recuerdo que yo era un chaval que se podría definir como “común y corriente”: me gustaba pasar tiempo con mis amigos, jugar al fútbol y las chicas me imponían respeto, ya que era bastante tímido en ese sentido. En la escuela cumplía con mi papel, sacando buenas notas sin esforzarme demasiado. Internet no había colonizado nuestras vidas ni nuestros cerebros y los videojuegos no me despertaban gran interés. Así pues, mi día a día se desarrollaba sin plantearme grandes metas.

Mi madre era profesora y trabajaba junto a mi instituto, por lo que cada jornada íbamos y volvíamos juntos. En una ocasión, cuando tenía catorce años y muy poquita sangre en las venas, mi madre me informó de vuelta a casa de que me había inscrito para participar en un intercambio escolar a Marruecos con alumnos de su centro. Y digo correctamente que me informó porque no se trataba de una negociación, sino que yo iba a ir lo quisiera o no, ya que habían sobrado muchas plazas y, según ella, iba a ser una experiencia genial para mí.


Imaginad, un chico de esa edad al que sacas de su zona de confort para llevarlo más de una semana a otra cultura con un grupo de extraños a casa de un chaval completamente desconocido. Yo me cerré en banda y me indigné con el mundo, o más bien con mi madre. En realidad, me daba igual si era Marruecos o Nueva York, ese no era el problema. Lo que me descolocaba era estar tanto tiempo sin mis amigos, sin mi grupo de iguales. Y la gota que colmó el vaso la volvió a poner mi madre con su frase “¡pero si también va tu amigo Abel!”. Y aquí hay que hacer un inciso, esto merece una explicación aparte.

¿Conocéis esa sensación en la que vuestros padres quieren obligaros a que os hagáis amigos del hijo de algún amigo suyo? Pues bien, “mi amigo Abel” era el hijo de un compañero de mi madre, quien tampoco estudiaba en ese instituto y al que también habían apuntado al intercambio sin su consentimiento. Supuestamente era mi amigo porque nos habíamos conocido meses atrás en un traumático fin de semana entre colegas de trabajo. Durante esos dos días, que se me hicieron eternos, fuimos los únicos adolescentes rodeados de adultos, solo acompañados de dos niños pequeños, y para colmo nos obligaron a dormir juntos en una cama individual. Eso no se le hace a un chaval en esos años tan complicados…

Así pues, el hecho de que Abel también fuera al intercambio no era ni mucho menos un aliciente para mí, quizás todo lo contrario. Pero bueno, como era consciente de que mi madre tenía las de ganar, no tuve más remedio que resignarme y aceptar el devenir de los acontecimientos. Unas semanas antes de nuestra partida tuvimos una reunión previa y allí pude conocer a mis futuros compañeros de viaje. Yo seguía bastante cerrado, pero pese a esto me dio la impresión de que no parecían mala gente.

Y así resultó ser. Llegó el gran día y partimos en autobús rumbo a Algeciras para tomar el ferry que nos llevaría a cruzar el estrecho. A los pocos minutos y como por arte de magia, ese grupo tan reducido como pintoresco de estudiantes se había convertido en una pequeña familia, y mis dudas y enfados no eran siquiera un recuerdo.


Es imposible describir en unas cuantas líneas aquel viaje porque simplemente me cambió la vida. Mi compañero de intercambio, Mazin, y su familia fueron adorables; difícilmente podrían haberme acogido y tratado mejor. El grupo de españoles fue todo un descubrimiento, principalmente por dos personajes; y con el resto de marroquíes formamos una amistad que incluso ha hecho que volvamos a cruzarnos en numerosas ocasiones por diferentes partes del mundo. Es más, incluso conocí a mi primer amor, con lo parado que yo era (la verdad es que solo faltaron las luces de neón para que me coscara).

Y desde entonces ya no hace falta que use las comillas cuando hablo de mi gran amigo Abel. Al final tuve y tengo que darle la razón a mi madre, ya que aquella experiencia me hizo encontrarme (o reencontrarme) con una persona que desde entonces ha sido fundamental en mi vida, uno de mis grandes apoyos. Al mismo tiempo, me brindó la oportunidad de comenzar a batir mis alas para luego poder volar en libertad y llegar a ser quien soy. Se podría decir que fue algo así como el prólogo del libro de mi vida racional, el episodio piloto de mi despertar emocional.

Diecinueve años después echo la vista atrás y doy las gracias a mi madre y al destino porque ese viaje me hizo madurar, evolucionar y crecer como persona. Descubrí que el mundo estaba lleno de otras culturas, paisajes, idiomas, pueblos; inmensamente maravillosos y fascinantes. Y me hizo darme cuenta de que yo quería conocerlos, recorrerlos y dejarme sorprender por ellos, como he seguido haciendo desde entonces. En ese momento tampoco era consciente, pero esa sería mi primera vez en África, la primera de muchas, en esa tierra que me robó el corazón y que me sigue aguardando pacientemente hasta que vuelva.

sábado, 21 de marzo de 2020

Emociones


Son las seis y media de la mañana de un día cualquiera. De nuevo me encuentro en una especie de duermevela y me viene a la cabeza una actividad literaria que me propusieron hace ya algún tiempo. Esta decía algo así como que intentáramos reproducir una emoción del pasado que nos hubiera llenado mucho, e inconscientemente lo primero que suele venirnos a la cabeza son momentos de máxima felicidad o de una enorme tristeza, como buscando siempre una especie de culmen de la emoción.

Aquí y ahora, con las primeras luces del alba, me vuelvo a hacer esta misma pregunta, pero el contexto cambia: en días como los que estamos atravesando la respuesta difiere desmesuradamente. Pienso en que no es necesario irse tan lejos, tan al extremo. Nos encontramos en un momento en el que vemos pasar las horas lentamente, encerrados entre cuatro paredes sin saber muy bien hasta cuándo durará este cautiverio, añorando y anhelando lo que siempre ha estado ahí fuera pero no supimos valorar.

¿Una emoción? Quizás sería suficiente con algo tan aparentemente banal y cotidiano como una sonrisa, una mirada cómplice o un simple abrazo sincero; los que me conocen un poco saben que puedo llegar a ponerme muy pesado con esto. Una palmadita en el hombro, una caricia, un beso. Gestos y situaciones habituales que ni siquiera nos paramos a valorar, como dar un paseo, ir plácidamente en bicicleta hasta la playa o caminar sobre la arena húmeda tras la bajamar, sintiendo el ir y venir de las frías olas erizando tu piel al contactar con tus desnudos pies. Sentir la brisa marina en tu cara o ese rayo de sol que se cuela inesperadamente entre las nubes para aterrizar sobre tu rostro adormilado. Una improvisada reunión familiar con cualquier excusa, una pingüe barbacoa con amigos y mucha carne, poco verde y demasiada cerveza, o un domingo metido en la cama abrazado a esa persona tan especial, sin preocuparse de qué hora es. Nos encontramos con tantísimas emociones infravaloradas al cabo de un día que no nos damos ni cuenta, inmersos en esa prisa constante que nos impide pararnos a degustar estos pequeños placeres de la vida, que son precisamente los que más nos deberían hacer sentir vivos. Pero no, nos empeñamos y nos encabezonamos en dejarlos pasar sin darles la importancia que merecen porque, claro, es mucho más importante seguir este ritmo de vida robotizado de nuestra alienada sociedad, siempre corriendo tras quién sabe qué.

Quiero pensar que este momento histórico que estamos experimentando nos ayudará a que abramos los ojos y seamos más conscientes de la suerte que tenemos de estar aquí y ahora, a disfrutar el día a día y los pequeños detalles que nos regala cada amanecer, y a olvidarnos de preocupaciones insignificantes y superfluas. Ahora, más que nunca cobra importancia ese sabio y vetusto proverbio: "Nunca valoras lo que tienes hasta que lo pierdes".

Así pues, vivamos y amemos, libremente. Dejémonos de odio, intolerancia e inquina. Vivamos cada día, cada instante, que aún nos queda una segunda oportunidad y la de la guadaña se presenta sin avisar. Simplemente, vivamos.

lunes, 3 de diciembre de 2018

Resaca electoral


El diccionario de la RAE, en su tercera acepción, define la palabra "resaca" como malestar que padece al despertar quien ha bebido alcohol en exceso. Pues bien, yo ayer no probé ni una gota de alcohol en todo el día, pero a estas horas de la tarde no se me quita ese malestar, y mira que hace horas que desperté.

Casi 24 horas después de conocer los resultados de las elecciones andaluzas celebradas ayer, me sigue costando (y mucho) digerir el panorama que se nos presenta. Me surgen muchas preguntas y sigo dándole vueltas a tantos y tantos comentarios y declaraciones que he escuchado.


En primer lugar, me preocupa muchísimo la baja participación de la sociedad andaluza: 58,65%. Ese 41,35% de los andaluces que ayer no votaron, ni tampoco lo han hecho por correo, ¿por qué ha sido? ¿No creen en este sistema porque "votar no sirve para nada", como dicen muchos? ¿Piensan que "todos los políticos son unos ladrones y unos corruptos" y que "total, para qué"? ¿Es simple pasotismo? ¿O es que tenían una resaca de esas que dice la RAE en su tercera acepción que les impidió acercarse a su colegio electoral durante las 11 horas que estuvo abierto? Sea como fuere, no tienen derecho a quejarse de los resultados (o al menos no tanto como el que sí haya votado), sean de la ideología que sean. Ciertas personas defienden que no votan porque "ningún partido político los representa", pero lo quieran a no, cinco partidos políticos, cada uno con sus escaños, los van a representar y van a decidir el futuro de esta comunidad. Su futuro.

Se está hablando mucho del voto de castigo al PSOE y a Susana Díaz. Creo que no es sano en democracia que un mismo gobierno se mantenga durante tantísimos años (casi 40) y eso, a la vista está, les ha pasado factura. Lo único bueno, por buscar el lado positivo, es que se ha demostrado una vez más que el bipartidismo tiene los días contados, y es algo que se debería hacer mirar el "PPSOE", incapaces de hacer autocrítica y hasta arriba de mierda y corrupción.


¿Qué pasa ahora? Que la izquierda, una vez más, no ha sido capaz de organizarse ni de hacer levantarse a su gente, ni siquiera una vez cada cuatro años para meter un voto en una urna. Y una vez más, nos adelantan por la derecha, que esta ocasión ya no es ni el arcén sino la cuneta. La derecha nunca falla y sus votantes nunca faltan a la cita electoral.

Así que, de buenas a primeras (¿de verdad nadie lo veía venir?), un partido de extrema derecha se cuela en el Parlamento Andaluz con doce escaños y representación en las ocho provincias. Nada más y nada menos que 395.978 andaluces han depositado su confianza en este partido; el 11% de los que se pusieron las babuchas ayer para ir a votar; uno de cada nueve votantes. La extrema derecha está creciendo en toda Europa, eso es obvio y real, incluso gobernando en algunos países, y aquí no iba a ser menos. Así que si le sumamos la ayuda y difusión que le han dado los grandes medios de comunicación y el resto de los partidos... ¡Bingo! ¡Aquí tenemos a VOX! Y Marine LePen y compañía la mar de contentos. De sus propuestas no hace falta hablar; quien no las conozca y quiera viajar en el tiempo aquí puede echarle un vistazo a sus "100 medidas para la España viva". Espero que esos 395.978 andaluces tuvieran una ligera idea del pie que cojea este partido antes de depositar su voto. (Una pista, no es el izquierdo).


Total, que nos encontramos este panorama en el que PSOE, PP y Adelante Andalucía (Podemos-IU) se hunden y Ciudadanos sube como la espuma, y resulta que ahora VOX es el partido que tiene la llave para formar gobierno. ¿Y qué hacen PP y Ciudadanos? Pues ambos quieren gobernar sí o sí, y no solo no rechazan rotundamente negociar con esta gente, sino que menos de 24 horas después ya incluso se dejan querer un poco: Pablo Casado, presidente del PP, y José Manuel Villegas, número 2 de Ciudadanos. Y estos enlaces los saco de El Mundo, que no es precisamente un periódico de izquierdas que quiera malmeter.

En fin, que ahora queda esperar a ver qué chanchullos hacen para formar gobierno, pero pase lo que pase estos resultados me dan pena, vergüenza y miedo, mucho miedo. La gente que le quita importancia diciendo que "son solo 12 escaños" creo que no es para nada consciente de en lo que se está convirtiendo la semilla que lleva tanto tiempo sembrada. Espero que los partidos políticos y la sociedad en general reflexione y aprenda de lo que pasó ayer en Andalucía, porque falta menos de un año para las elecciones generales y esto, lejos de ser un hecho aislado, puede ser el principio de algo muy gordo. Así que es el momento de demostrar si realmente estamos en 2018 o si por el contrario queremos retroceder unas cuantas décadas.

BONUS TRACK: Si os ha parecido un coñazo el enlace de las propuestas de VOX de su página web, aquí podéis ver los principales puntos de su programa explicados de forma más amena por el mismísimo Santiago Abascal, líder del partido. El trasfondo no es para reírnos, precisamente.

domingo, 31 de diciembre de 2017

2018


Y sin darnos cuenta, el 2017 se nos ha escurrido entre los dedos... Un año más, lleno de objetivos y promesas, bastantes de ellas incumplidas, y que a su vez nos invade de nuevos deseos, retos y sueños que alcanzar en este 2018.

En medio de ese "caos psicológico" me encuentro, como tanta otra gente, cuando de pronto me he encontrado una interesante publicación de la psicóloga argentina Mirta Médici que he decidido compartir aquí:

"No te deseo un año maravilloso donde todo sea bueno. Ese es un pensamiento mágico, infantil y utópico.
Te deseo que te animes a mirarte, y que te ames como eres. Que tengas el suficiente amor propio para pelear muchas batallas, y la humildad para saber que hay batallas imposibles de ganar por las que no vale la pena luchar.
Te deseo que puedas aceptar que hay realidades que son inmodificables, y que hay otras, que si corres del lugar de la queja, podrás cambiar. Que no permitas los "no puedo" y que reconozcas los "no quiero".
Te deseo que escuches tu verdad, y que la digas, con plena conciencia de que es sólo tu verdad, no la de otro.
Que te expongas a lo que temes, porque es la única manera de vencer al miedo.
Que aprendas a tolerar las "manchas negras" del otro, porque también tienes las tuyas, y eso anula la posibilidad de reclamo.
Que no te condenes por equivocarte; no eres todopoderoso.
Que crezcas, hasta donde y cuando quieras.
No te deseo que el 2018 te traiga felicidad. Te deseo que logres ser feliz, sea cual sea la realidad que te toque vivir".

Lo dicho, familia: ya está aquí el 2018. A por él, siempre con una sonrisa.



jueves, 7 de enero de 2016

Amanecer


Casi un año después, aquí me veo, ante una hoja en blanco. ¡Vaya responsabilidad! En los últimos dos años he escrito cinco míseras entradas, cuando los años anteriores solía pasar horas y horas aquí delante... ¿Qué me ha pasado?

Evidentemente mi vida es mucho menos "exótica" y "excitante" que cuando vivía en África o Argentina, pero tampoco es motivo para este cambio. Recuerdo cómo me encantaba sentarme delante de la pantalla y dejar las letras fluir, tratando de acercarme a mi gente, tan lejana, a través de mis líneas y mis fotografías. Quiero volver a sentir eso, quiero recuperar esa alegría. Y quiero seguir compartiendo estos momentos con toda mi gente y a la que, desgraciadamente, no tengo la oportunidad de ver. Nuestras vidas se separan y continúan, eso es inevitable, pero cuando años después vuelves a encontrarte con personas tan especiales, te das cuenta de la grandeza de la amistad.

En fin, que esto viene a los llamados "propósitos de Año Nuevo" tan típicos de estas fechas y que a muchos no nos duran ni hasta febrero (incluso ni los llegamos a empezar). Este año, dentro de menos de un mes más concretamente, alcanzaré una cifra tan temida como motivante, y ya llevo un tiempo dándole vueltas al coco. Como dijo una amiga hace pocos días, "empieza la década en la que seguramente tendremos más cambios en nuestras vidas", así que hay ponerse manos a la obra, que diez años pasan volando.



Así que quiero seguir conociendo lugares nuevos y volver a otros donde ya estuve. Quiero visitar más a la familia y a mis viejos amigos; y a los nuevos también. Quiero cuidarme más, porque bastante mierda nos hacen comer y respirar como para que nos reventemos nosotros solos. Quiero volver a escribir (lo sé, ya lo he dicho), disfrutar y que lo disfruten. Quiero seguir aprendiendo en esto de la música y ampliar horizontes. Quiero seguir amando mi trabajo y pasándomelo bien en él. Quiero volver a ilusionarme aunque luego me equivoque. Quiero ver a los míos unidos, felices y con buena salud. Quiero volver a Burundi y verlo en paz. Quiero estar más en contacto con la naturaleza. Quiero quitarme de la siesta (eso me va a costar). Quiero aportar mi granito de arena para que el mundo sea un lugar mejor, con mejores personas. Quiero leer más. Quiero aprender cosas nuevas como dibujar, malabares, algún otro idioma, cocinar o levantarme/prepararme 5 minutos antes para no llegar tarde a los sitios. Quiero perder menos el tiempo en pamplinas. Quiero ver menos deporte y practicarlo más. Quiero borrar de mi vida a la gente tóxica y acoger a la que de verdad merece la pena. Quiero reír y llorar. Quiero vivir.

Seguro que se me olvidan cosas, pero esta es mi particular "post-carta a los Reyes Magos". Ahora "sólo" me queda hacer todo lo que esté en mi mano para que se cumpla. Y que se cumpla.


jueves, 27 de marzo de 2014

Sería terrible vivir sin música


Cuando entré en el instituto, hace ya unos años, estaba esa moda de tener carpetas y forrarlas con pósteres, imágenes de artistas, cantantes o futbolistas, o cualquier otra cosa que te gustara. Yo recuerdo que una de las primeras que tuve, si no la primera, la forré con un cartel de los 40 principales con el lema "Sería terrible vivir sin música".


Para mí, la música siempre ha tenido un lugar muy importante en mi vida, pese a que nunca he ido al conservatorio, ni he tocado ningún instrumento ni cantado, aparte del ruido de "percusión" que he hecho en mi casa toda la vida o de cantar en la ducha a viva voz. Siempre me ha gustado escuchar grupos y estilos nuevos, sobre todo gracias a mis hermanos y algunos amigos melómanos. Y ahora, de pronto, me viene a la cabeza esta frase de hace unos diez o quince años. ¿Por qué? Muy sencillo, por este "boom" que se ha creado en torno al grupo o proyecto musical que apareció de rebote: LilAndVic. Realmente seguimos buscando nombre porque no nos termina de convencer, y a mí menos, pero eso es lo de menos.


Tuvimos un mini-concierto en febrero del que ya hablé en mi última entrada, y hace dos fines de semana tuvimos nuestro primer concierto "de verdad" en La Redondela, un pueblo cerca de Lepe. Este fue en el Café Número Siete, dentro del Ciclo Sie7e Rocks, en el que hacen un concierto cada fin de semana.


¿Qué tal salió? Fue una delicia, verdaderamente. Los momentos previos fueron de cierto estrés, ya que en este caso se trataba de cerca de veinte canciones en inglés, francés y español, y más de una hora de concierto, nada que ver con la última vez. Pero fue comenzar a tocar y todo eso se olvidó rápidamente, en gran parte gracias al apoyo de Josep, Fidel y ese numeroso Club de Fans que vino hasta allí para vernos en nuestra "alternativa" musical. Y claro, al final no nos echaban de allí ni con agua caliente, además de que nos convertimos en los ídolos de dos espontáneos algo pasados de alcohol. La gente del Café Número Siete se portó muy bien con nosotros, cosa que lo hizo todo incluso más fácil, así que ya hemos prometido volver en junio. Una gozada; maravilloso.






Y después de esto, ahora tenemos al menos cinco conciertos más en los próximos dos meses gracias a nuestro "mánager" Fidel, el primero de ellos el próximo jueves, 3 de abril, en el Pub Red Lion de Huelva, al que estáis todos invitados. Así que nada, a dejarse llevar y a disfrutar, que para eso lo hacemos.

Nada más. En cuanto a vídeos, prometo subir alguno más cuando me los pasen, y respecto al nombre del grupo podéis votar aquí mismo en mi blog (arriba a la derecha) en la encuesta que he colgado. ¡Gracias a todos!

domingo, 9 de febrero de 2014

Mi primer concierto


Y llegó el gran día: mi debut musical. Mi magnífico instituto, que cada día me gusta más y donde cada vez me siento más a gusto, organizó un concierto de rock, el "Alto Rockero". El motivo de este evento fue recaudar fondos para la asociación "Rodando en A.C.", que ha rodado varios cortos con profesores y alumnos del centro, y que está metida en nuevos proyectos.


En principio participaban el grupo Stainless Steel, formado por varios alumnos del centro con la colaboración de Juan Manuel, uno de los profesores; y el por el grupo Impacto de nuestro gran compañero Fidel. El "problema" es que, entre concierto y concierto, tenían que cambiar la disposición de la batería, ya que uno de los "bateras" es zurdo; y aquí es donde entramos nosotros.


Sabiendo que Lilas, la lectora de francés, toca la guitarra, le propusieron salir y tocar un par de canciones para que no existiera ese vacío. Como no quería salir sola, convenció a Victoria, la lectora de inglés, para que la acompañara cantando (¡y qué bien lo haces, joía!). Y por último me convencieron a mí para que saliera con mi casi recién estrenado cajón...


Y así, tras dos o tres días de ensayos deprisa y corriendo, es como surgió el grupo que ellas han bautizado como "LilAndVic", o "Lil&Vic", no me ha quedado muy claro... Nuestro repertorio, no tan rockero como el resto del concierto, fue el siguiente: "Summertime" de Ella Fitzgerald, "Rolling in the deep" de Adele y "Ticket to ride" de The Beatles.



Y la experiencia estuvo bastante bien, aunque nos podría haber salido mejor. La gente se divirtió, nosotros más y ni siquiera se dieron cuenta del cambio de la batería. Acabamos cantando todos juntos "There's gonna be some rockin'", de AC/DC, y la fiesta posterior se alargó un poco, como no podía ser de otra manera tratándose se reputados artistas.


PD. Próximamente pondré algún vídeo de nuestra actuación.

PD2. Aquí está el vídeo de la actuación de "Ticket to ride". Podría haber salido mejor, claro, pero a la gente le gustó. Y ensayando muy poquito...



martes, 31 de diciembre de 2013

2013


Este 2013 se acaba. Le quedan menos de 24 horas y ha pasado tan rápido que casi asusta. Y la verdad, y dejando de lado los recortes y "novedades" de este vergonzoso y fascista gobierno que tenemos en Españistán, tengo que decir que, personalmente, ha sido un año bastante bueno.


Los primeros seis meses los pasé en Burundi, en una de las mejores experiencias que jamás he vivido, si no la mejor. Un país y una gente que me han enseñado muchísimo, y que me ha abierto los ojos para poder ver el mundo desde otra perspectiva. Gracias a todas esas personas, pero en especial a Amidou, al que le debo tanto. Volveré.

Luego pasé casi tres meses desorientado, buscando no sabía muy bien qué, y ocupando algo de mi tiempo como chico de las toallas de un hotel, sin saber si irme a Inglaterra o Francia, volver a Burundi, intentarlo en Madrid... Hasta que llegó aquella rocambolesca llamada que me envió a Huelva, donde desde entonces hago un trabajo que me encanta en un centro con un grupo humano maravilloso. Es una suerte levantarte cada mañana con la motivación de saber que vas a hacer algo que te gusta, y este año he sentido eso muchas veces.


En cuanto a mi familia y la gente de mi alrededor, afortunadamente y salvo alguna maldita excepción, la salud ha acompañado, lo que es una buena noticia. Hemos tenido bodas, éxitos profesionales-emprendedores, reencuentros y hasta un nuevo miembro en la familia, Rufo.

¿Y el 2014? Pues nada, lo seguiremos afrontando con una sonrisa, siempre hacia delante y con actitud positiva. Y por supuesto, habrá que seguir luchando contra las injusticias que se siguen cometiendo en este país ahora más de pandereta que nunca (¿será por aquello de la Navidad?), con la inexplicable y sonrojante nueva ley del aborto, entre otras cosas.

¡Feliz año nuevo a todos!

viernes, 20 de septiembre de 2013

Huelva: nuevo trabajo, nueva vida


Desde la última vez que actualicé mi blog, hace cinco días, podría decirse que mi vida ha cambiado, y mucho. Resulta que el martes me desperté con una llamada algo confusa de mi hermana, en la que me decía que me iban a llamar para trabajar como profesor en la Universidad de Huelva, algo totalmente rocambolesco. Efectivamente, segundos después me llamaban de la Delegación de Educación en Huelva (no de la Universidad) para proponerme una plaza vacante como profesor de educación física bilingüe en francés en un instituto público de Huelva capital. Y me tenía que incorporar al día siguiente. Parece ser que no habían conseguido localizarme y que lo habían hecho buscando mis apellidos por internet, encontrando a mi hermana y pidiéndoles mi contacto. Españistán total.

Vistas desde el instituto hacia el río Odiel

Totalmente desubicado acepté la plaza, y ahí comenzó una carrera que ha terminado hace pocas horas. Solucioné varios papeleos que me pedían, preparé una maleta con lo básico para la superviviencia y me fui a Sevilla, donde dormí para levantarme temprano con el objetivo de llegar a la apertura de la Delegación. Entregué todo el papeleo pertinente y me fui directo al instituto con la maleta a cuestas. Dicho instituto se encuentra en todo lo alto de un cerro-colina-cuesta interminable de Huelva, y llegué sudando como un porcino. Me presentaron a un millón y medio de profesores y demás personal del centro, me dieron mi horario y me dijeron "a clase", así que me tocó improvisar durante tres horas seguidas con tres grupos diferentes. En ese tiempo me dediqué a buscar un lugar donde dormir esa noche y finalmente una profesora muy simpática me ofreció su casa hasta que encontrara piso. ¡Gracias!


Por la tarde más instituto, horarios, reuniones y demás, y al día siguiente clase de 8:30 a 15:00. Pero nos esperaba una agradable sorpresa: un compañero celebraba su jubilación e invitó a todos a comer jamón y lomo ibéricos, tortilla casera, queso... Y después barbacoa. Y después tarta. Y café... ¡Y cubatas! Menos mal que me retiré a tiempo para ver un par de pisos. Al final me quedé con el segundo, de un compañero de matemáticas en el que viviremos también con un erasmus suizo en todo el centro de Huelva. ¡Bienvenidos todos! Así que me mudé, dormí allí, y esta mañana a las 8:30 a clase y después me he venido a Jerez, a ver si me llevo unas cuantas cosas más para poder asentarme mejor.

En resumen, que estoy muy contento con esta gran oportunidad que me ha llegado a través de una bolsa de trabajo de la Junta de Andalucía de hace dos años y que ya tenía olvidada. El instituto, los compañeros y los alumnos son muy simpáticos, parece que hay muy buen nivel. Eso sí, esto cambia totalmente mi perspectiva para este año. He tenido y tendré que tomar decisiones difíciles...

miércoles, 12 de junio de 2013

Dos semanas

Momento de inspiración el domingo pasado. Siento haber abandonado esto tanto tiempo, pero ahora no tengo tiempo para nada...

Bob Marley de fondo suena en el autobús. Voy hacia Bujumbura para la despedida del gran Kopas, pero en mi cabeza no para de dar vueltas la idea de mi propia despedida. Dos semanas. Dos semanas, y los casi diez meses que he vivido en este rincón del corazón de África habrán terminado. ¿Para siempre? ¿Volveré? Nunca se sabe, pero lo que es seguro es que un trozo de mí se queda aquí, y que un trozo de este bello enclave siempre vendrá conmigo, acompañándome allá donde vaya. Una vez más me tengo que despedir de un lugar maravilloso y de su maravillosa gente. ¿Hasta cuándo durará esto? Tampoco puede saberse, el tiempo lo dirá, es muy sabio.



Estoy feliz de reencontrarme con mi gente, pero en este momento, en este autobús, la sensación es más de nostalgia y melancolía por lo que dentro de dos semanas serán solo recuerdos. Dos semanas. Y ahora sonrío. Es increíble cómo la vida puede dar tantas vueltas, y cómo el camino que trazamos puede llegar a ser tan hermoso. Sonrío, sí, y tengo motivos para hacerlo: soy realmente afortunado. Es imposible describir en unas cuantas líneas el sentimiento que me invade, la paz interior, el enriquecimiento personal y el enorme aprendizaje que me ha aportado, no solo esta experiencia, sino todas las anteriores. El mundo es demasiado grande y demasiado bonito. Miro a la izquierda, por la ventana, y un enorme valle repleto de plataneras me recuerda donde estoy. Y sonrío. Dos semanas…

viernes, 10 de mayo de 2013

lunes, 15 de abril de 2013

Cuando sepas de mí



Cuando sepas de mí, tú disimula. No les cuentes que me conociste, ni que estuvimos juntos, no les expliques lo que yo fui para ti, ni lo que habríamos sido de no ser por los dos. Primero, porque jamás te creerían. Pensarán que exageras, que se te fue la mano con la medicación, que nada ni nadie pudo haber sido tan verdad ni tan cierto. Te tomarán por loca, se reirán de tu pena y te empujarán a seguir, que es la forma que tienen los demás de hacernos olvidar.

Cuando sepas de mí, tú calla y sonríe, jamás preguntes qué tal. Si me fue mal, ya se ocuparán de que te llegue. Y con todo lujo de detalles. Ya verás. Poco a poco, irán naufragando restos de mi historia contra la orilla de tu nueva vida, pedazos de recuerdos varados en la única playa del mundo sobre la que ya nunca más saldrá el sol. Y si me fue bien, tampoco tardarás mucho en enterarte, no te preocupes. Intentarán ensombrecer tu alegría echando mis supuestos éxitos como alcohol para tus heridas, y no dudarán en arrojártelo a quemarropa. Pero de nuevo te vendrá todo como a destiempo, inconexo y mal.
Qué sabrán ellos de tu alegría. Yo, que la he tenido entre mis manos y que la pude tutear como quien tutea a la felicidad, quizás. Pero ellos... nah.

A lo que iba.

Nadie puede imaginar lo que sentirás cuando sepas de mí. Nadie puede ni debe, hazme caso. Sentirás el dolor de esa ecuación que creímos resuelta, por ser incapaz de despejarla hasta el final. Sentirás el incordio de esa pregunta que jamás supo cerrar su signo de interrogación. Sentirás un qué hubiera pasado si. Y sobre todo, sentirás que algo entre nosotros continuó creciendo incluso cuando nos separamos. Un algo tan grande como el vacío que dejamos al volver a ser dos. Un algo tan pequeño como el espacio que un sí le acaba siempre cediendo a un no.

Pero tú aguanta. Resiste. Hazte el favor. Háznoslo a los dos. Que no se te note. Que nadie descubra esos ojos tuyos subrayados con agua y sal.

Eso sí, cuando sepas de mí, intenta no dar portazo a mis recuerdos. Piensa que llevarán días, meses o puede que incluso años vagando y mendigando por ahí, abrazándose a cualquier excusa para poder pronunciarse, a la espera de que alguien los acogiese, los escuchase y les diese calor. Son aquellos recuerdos que fabricamos juntos, con las mismas manos con las que construimos un futuro que jamás fue, son esas anécdotas estúpidas que sólo nos hacen gracia a ti y a mí, escritas en un idioma que ya nadie practica, otra lengua muerta a manos de un paladar exquisito.

Dales cobijo. Préstales algo, cualquier cosa, aunque sólo sea tu atención.

Porque si algún día sabes de mí, eso significará muchas cosas. La primera, que por mucho que lo intenté, no me pude ir tan lejos de ti como yo quería. La segunda, que por mucho que lo deseaste, tú tampoco pudiste quedarte tan cerca de donde alguna vez fuimos feliz. Sí, feliz. La tercera, que tu mundo y el mío siguen con pronóstico estable dentro de la gravedad. Y la cuarta, -por hacer la lista finita-, que cualquier resta es en realidad una suma disfrazada de cero, una vuelta a cualquier sitio menos al lugar del que se partió.

Nada de todo esto debería turbar ni alterar tu existencia el día que sepas de mí. Nada de todo esto debería dejarte mal. Piensa que tú y yo pudimos con todo. Piensa que todo se pudo y todo se tuvo, hasta el final.

A partir de ahora, tú tranquila, que yo estaré bien. Me conformo con que algún día sepas de mí, me conformo con que alguien vuelva a morderte de alegría, me basta con saber que algún día mi nombre volverá a rozar tus oídos y a entornar tus labios. Esos que ahora abres ante cualquiera que cuente cosas sobre mí.

Por eso, cuando sepas de mí, no seas tonta y disimula.

Haz ver que me olvidas.

Y me acabarás olvidando.

De verdad.



jueves, 14 de marzo de 2013

No nos vamos, nos echan

Yo también me he unido a este movimiento, y esta ha sido la foto de la que tanto se ha hablado y que tantas vueltas ha dado por Facebook. La verdad es que viéndolo ahora, que se ha calmado un poco la cosa, me da bastante vergüenza todo el revuelo, pero me alegro que al menos haya servido para que se conozcan los casos de tantísimos jóvenes españoles que hemos tenido que emigrar para buscarnos las habichuelas.

Y también me da pena la cantidad de mensajes ignorantes y de mal gusto que he tenido que leer, aunque me sirve para comprender mejor la situación en la que estamos: la gente es capaz de criticar a una persona por irse a Burundi, pero no a la clase política que nos obliga a emigrar por la falta de oportunidades reales. Me gustaría saber qué habría pasado si, en vez de yo mismo, el que estuviera rodeado de esos niños fuera Cristiano Ronaldo o Messi; ¿serían todo un ejemplo de solidaridad y buenos valores? Así nos va...


En fin, por suerte los que me conocen saben cómo soy. Muchas gracias a todos, conocidos y desconocidos, por los mensajes de ánimo, apoyo y por defenderme de ataques sin sentido. Y que no os engañen: nos nos vamos, nos echan.

PS. Os dejo mi mensaje de respuesta que escribí en esta foto:

Buenas tardes a todos. En primer lugar, mil gracias a la gran mayoría por vuestros mensajes de ánimo y apoyo, me sorprende muy gratamente tanto comentario. En segundo lugar, a los que me critican, quizás les interese saber un par de cosas: 1º Aquí no he venido a hacerme rico, de hecho “pierdo” dinero estando aquí (aunque en lo personal gano infinitamente más): tengo un sueldo local (menos de 200€ al mes) y me tuve que pagar el billete de avión, el visado y el seguro médico (que siendo a Burundi, uno de los países más pobres del mundo y recién salido de una larga guerra civil, no es nada barato). 2º Aparte de mi trabajo de profesor, colaboro de manera totalmente desinteresada y gratuita con el hospital de la ciudad y con un centro de reinserción y formación para niños de la calle (Giriteka). 3º Yo en ningún momento me he quejado de estar aquí, al contrario, es una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida. Solo he querido compartir mi historia como han hecho otras más de 6.000 personas en esta página web, y se me ocurrió hacerlo fotografiándome con los hermanos pequeños de un amigo. De hecho, este es el mejor trabajo que he tenido en mi vida, por el trabajo en sí, el lugar, la gente y todo lo que estoy aprendiendo (que es más de lo que estoy enseñando). 4º Los comentarios racistas y de mal gusto los hacéis en otro lado. Gracias. Un saludo a todos. Amahoro (“paz”, en kirundi).

martes, 26 de febrero de 2013

Amanecer africano

Por muy larga que sea la noche al final siempre sale el sol.

Y el sol acabará saliendo tarde o temprano, estoy seguro. Pero habrá que tener fuerza de voluntad, coraje y mucha, mucha paciencia. Y no olvidarse nunca de sonreír.

Gracias por enseñarme tantas cosas deliciosas. Y por todas las que están por venir.


lunes, 31 de diciembre de 2012

Umwaka Mwiza!


¡Feliz año nuevo a todos, querida familia! Desde algún recóndito punto de este inmensamente bello continente africano, os deseo lo mejor para este año 2013 que está a punto de comenzar.


No os olvidéis de sonreír, de reír, y de disfrutar de esta vida y de la gente que os quiere, porque eso es lo primordial. A veces no hacen falta demasiadas cosas materiales para ser felices; aprendamos a valorar lo que es realmente importante, quizás nos ayude a estar mejor con nosotros mismos y con los demás.


Y por supuesto, continuemos nuestra lucha para que se respeten nuestros derechos y nuestra libertad, cada vez más olvidados y apartados con la excusa de la crisis mundial. Hagamos un mundo mejor entre todos, lleno de gente con buen corazón, porque una gran suma de gestos individuales puede aportar mucho colectivamente.


Feliz 2013. Feliz vida.

jueves, 15 de noviembre de 2012

Université de Ngozi

Hoy vengo a presentaros mi lugar de trabajo rápidamente, que ya iba siendo hora... Voilà! Aquí es donde paso mis horas, de lunes a viernes, mañanas y tardes: l'Université de Ngozi. Según me dicen, cuenta con unos 1.800 alumnos repartidos en diversas facultades: Letras, Derecho, Medicina, Agronomía, Económicas, Informática, etc.


Y este es mi fantástico y ordenado despacho, que comparto con los profesores Blaise y Helene, muy majos, y que además hablan español porque hicieron un doctorado en la Universidad de Murcia. Qué cosas, ¿no?


Pero lo mejor de todo son las vistas que tengo al llegar a la Universidad, que son las mismas que tengo desde la ventana de mi despacho. Nada mal...


Es todo. Y que sepáis que ayer hice "huelga" desde la distancia. Enhorabuena a todos los que estuvisteis ahí, hay que seguir luchando. ¡Mucha fuerza! ¡Somos más que ellos, podemos!

jueves, 1 de noviembre de 2012

¡Felicidades mami!

Creo que no hace falta añadir mucho más: estos pequeños burundeses y yo queríamos desearte un muy feliz cumpleaños. ¡Te quiero mucho mami! =)


martes, 4 de septiembre de 2012

Hasta pronto, Cruz Roja Chiclana


Y otra etapa que se cierra, aunque esperemos que solo sea un punto y seguido...


Hace apenas unos días que terminaba mi trabajo en las playas de Chiclana, despidiéndome a lo grande de un grupo humano de diez. Solo puedo tener buenas palabras para todas estas personas que han formado parte de esta experiencia que, pese a la gran cantidad de horas echadas, ha sido maravillosa. Por supuesto que ha habido gente con la que he tenido más contacto que con otra, y ellas saben quiénes son, pero me puedo ir a Burundi con la tranquilidad y satisfacción de haber disfrutado de dos meses excepcionales en muy buena compañía, de muchos buenos momentos, y de mucho aprendizaje.


Nada más, solo espero poder volver el año que viene a pasar los mismos o mejores momentos que este verano, y que algunos os acordéis un poco de mi, aunque hubiera gente que le haya costado un poco aprenderse mi nombre... Es broma, no hay rencor, que conste.

Así que nada, a cuidarse compañeros. Mucha suerte en este año que nos viene. ¡Salud!


Y para no acabar en plan melancólico-tristón, aquí os dejo un temazo que debería ser el himno del año que viene por su calidad artística, contenido, coreografías, profundidad de la letra, capacidad de interpretación del cantante... ¡Juzguen ustedes mismos!


jueves, 23 de agosto de 2012

Caótica cuenta atrás...

Dos semanas. Dentro de dos semanas estaré ya en Madrid, a punto de montarme en un avión que me llevará a otro avión que me llevará a mi nueva vida en Burundi, durante ni más ni menos que diez meses.

Ahora me siento delante de este teclado con la intención de escribir en el blog, porque la verdad es que lo tengo algo abandonado entre los trabajos y los preparativos del viaje, y no soy capaz de escribir nada. Tengo una mezcla de sentimientos que no sé describir, pero que van creciendo día a día. Supongo que estoy empezando a ser consciente de lo que viene, aunque también imagino que hasta que no esté allí ni me podré imaginar lo que me voy a encontrar. 

Pero bueno, sorprendentemente tengo casi todas las cosas listas, al menos las cosas que hay que hacer con bastante tiempo de antelación, como las vacunas. Vaya tela con las vacunas, la que me están dando... Ahora "solo" me quedan detallitos, y las despedidas. Ya han empezado las despedidas, qué mal.

En fin, estoy leyendo esta entrada y no hay por donde cogerla, así que lo dejo ya. Creo que es un buen reflejo de cómo estoy ahora mismo, aunque en resumen podría ser la entrada que publiqué hace unos días.

Dos semanas. Y el tiempo se sigue consumiendo, poco a poco, sin dar tregua...


domingo, 19 de agosto de 2012

Hoy

Hoy, como cada día, me acuerdo de ti con una enorme sonrisa. Hoy, como cada día, cierro los ojos y revivo momentos del pasado, juntos, llenos de felicidad. Hoy, como cada día, me desperté y pensé en ti, y me acostaré y pensaré en ti, justo antes de dormirme. Y esto no va a cambiar, nunca lo hará... 

Ya sabes que esto es para ti. Te quiero, y te echo de menos...