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miércoles, 7 de agosto de 2013

Frases de mis alumnos burundeses


Aquí os traigo otra entrada que tenía escrita desde mi último día de trabajo en la Universidad de Ngozi, el pasado 21 de junio. Creo que vais a gozarlo:

Último día en la Universidad de Ngozi. Los profesores y estudiantes se pasean, ajenos a todo. Para ellos es un día más, pero no para mí. Me saludan, sin saber que quizás sea la última vez que nos veremos. Casi diez meses magníficos, sí señor. Y con esa sensación me quedo, la de satisfacción y alegría por un trabajo bien hecho. Es por esto que quiero que mi despedida sea más bien alegre, recordando los buenos momentos, sobre todo con mis alumnos, que son geniales.

Así que hoy, ahora mismo, me dispongo a compartir con vosotros las mejores frases, ideas y pensamientos de mis alumnos. Hay de todo: diversión, buen humor, traducciones imposibles, cultura y tradición, y también algo de tristeza. Empezamos.



Traducciones y frases surrealistas/curiosas:

- Enock Ndayishimiye (2º): Mon frère est très fatigué: Mi hermano es muy feo

- Jean Ntakirutimana (2º): Pollo: Manuel.

- Bruce Irankunda (3º): Haricots (judías): Maruhuana.

- Enock Ndayishimiye (2º): “Mario Balotelli es primero deportista que me parece en el mundo”. (*Nota: Aquí Balotelli es toda una celebridad).

- Jean Baptiste Karimanzira (2º): “Mi sobrenombre es Bigote”. / “Estoy feliz a ver los españoles porque son personas pacíficos”.

- Vincent Nkurunziza (2º): “Esta mañana no me he peinado”.

- Moïse Banayo (2º): “El viernes fui a Kayanza y compré dos gallos. La tarde alimenté las vacas”.

- Ferdinand Ndayikengurukiye (2º): “El fin de semana pasado até mis cabras”. / “Yo prefiero la carne a la manzana”.

- Alexis Nduwimana (2º): “El gobierno de Burundi detesta la homosexualidad.”

- Ezéquiel Nahimboneye (2º): Pido permiso para salir al exterior. “¿Por qué, Ezéquiel?”. Tengo un pequeño problema con mi organismo.

- Jean Ntakirutimana (2º):  “Juan adora a su novia porque es morena”.

- Christian Bigina (3º): “Me gusta perder el tiempo a internet en Facebook”.

- Chrétien Niyokwizera (3º): ¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre? “Me gusta beber leche”.

- Epipode Ndihokubwayo (3º): “Tengo una buena mujer y un buen hijo”. / “Es preciso beber la leche para una buena vida”.

- Shabani Minani (2º): “A mí me encantan los muchachos”.

- Bertrand Irakoze (3º): “Odio tomar una fanta”. / “A mí me molestan las brochetas de vaca". / "Es una obligación no tomar la cerveza en la iglesia”.

- Célestin Nduwayo (3º): “Dame dinero, yo no diré nada”. / “A mí me molesta vivir cerca de una iglesia”.

- Hilaire Mwambarangwe (3º): “A mi familia le encanta ir a visitar a sus vacas y carneros en el mercado de Vyegwa”.

- Dative Niyonzima (3º): “A mí me da vergüenza beber cerveza en el mercado.” /  “Tienes que beber tu cerveza”.

- Elsie Aurore Kamukama (3º): “Nosotros odiamos hacer el gazpacho cada día”.

- Jean Paul Kabera (3º): “A mí me da pena matar una persona que tiene vida como yo”.

- Rémy Martin Rema (3º): “¿Por qué no has venido a la escuela esta mañana? A ti te da igual”.

- Bruce Irankunda (3º): “A mí me da vergüenza matar a un niño”. / “A mí me da miedo hablar swahili en el curso de español”.

- Mélissa Ngaruko (3º): “Dime tu problema, puedo sacarte las castañas del fuego”. “No seas un melón, tienes que pensar antes de hacer algo”. (Simplemente, genial).



Ante la pregunta, "¿Qué conocéis de España?", he aquí algunas respuestas:

- Países habla español (según mis alumnos): Italia, Estados Unidos, Suiza, California

- Comunidades Autónomas de España: Catalucia (Jean Méri Ntwari, 3º); Andaluña (Dieudonné Kwizera, 3º); Jerez (Voila Nzeyimana, Josselin Remezo, 3º).

- Dative Niyonzima (3º): “La vida en España: Es muy difícil”.

- Epipode Ndihokubwayo (3º): “La vida en España es muy buena porque hay mucho a comer y la populación no es antipática”.


Frases especialmente dedicadas a mi persona:

- Jean Ntakirutimana (2º): “Yo amo a mi profesor de español porque es serio”.

- Jean Baptiste Karimanzira (2º): “El profesor de español quiere a sus estudiantes”.

- Guy Octave Ndariragije(2º): “Admiramos al profesor de español”.

- Bertrand Irakoze (3º): “El viernes diré adiós a Andrés”.

- Rémy Martin Rema (3º): “Andrés necesita muchos dineros para ir a España”.



Cultura y tradición. Anécdotas de la vida en Burundi/Ruanda:

- Elias Mugabonihera (3º): “… y me gusta mucho buscar dinero porque vivir en la ciudad de Ngozi es muy difícil porque comer: dinero; dormir: dinero; visitar: dinero. Para vivir en la ciudad de Ngozi tú debes buscar dinero.”

- Abdoul Salaam Rwema (4º): En mi país, Rwanda, hay una costumbre para las chicas o mujeres que se llama “Gukuna”. Es una acción de tirar una parte del sexo para ser largo porque cuando hacer el amor es muy bien con el sexo largo. Antes muchas chicas aplicaban esta costumbre porque en ausencia de esta acción una chica no puede tener un marido, pero hoy no se aplica mucho.

- Elsie Aurore Kamukama (3º): “La vaca en Burundi es muy importante. Por ejemplo cuando tienes un amigo importante o cuando dos familias tienen una perfecta amistad pueden dar una vaca coma la presentación de su amistad. También cuando un chico y una chica quieren estar casados el chico debe dar una vaca a la familia de la chica. Antes, una persona que tiene una vaca se sentía rica, y cuando tú quieres a una persona puedes decirle “Que tengas una vaca”, y la persona está muy contenta”.

- Bertrand Irakoze (3º): “Un sábado, estaba con mis amigos, fuimos a una fiesta que un profesor organizó. Estaba muy contento porque hemos bebido y hemos bailado. La importante cosa esta noche era que Andrés bailaba con todos y que todos hablaban francés o español”.

- Rémy Martin Rema (3º): “Cuando era pequeño tenía mucha hambre, y en la casa no había comida. Mis padres fueron al campo y yo comencé a llorar porque tenía mucha hambre. Todo el mundo no estaba en la casa, unas personas iban al mercado y otras a la escuela. Continué llorando. En este momento vi un coche y este coche estaba conducido por mi tío y cuando él me vio, él abrió la puerta de su coche y tomome un queso y dos pizcas de pan. Dejé de llorar y me sentí muy contento. Inmediatamente olvidé esta situación”.

- Jean Paul Kabera (3º): “Cuando era pequeño, a mí me gustaba mucho guardar las vacas, en la maleza y cuando era mediodía, a mí me daba mucha hambre y sed y prefería atacar a una vaca que tenía la leche y comenzaba a beber la leche de la vaca como vaca pequeña hice utilizando mi boca y mis manos”.

- Prefiero guardar su anonimato, es demasiado triste (3º): “Cuando era pequeña me gustaba ir al mercado con mi padre y cada vez me compraba una ropa. Andábamos juntos y tomaba mi brazo, a mí me encantaba cuando estaba con mi padre, pero murió en 1993 durante la guerra de Burundi.”

lunes, 17 de diciembre de 2012

Lago Kivu, Rwanda

Después de mi relato, un tanto trágico, ahora toca algo un poco más relajado. Efectivamente, así fue la segunda parte de mi viaje a Rwanda, en el que pude disfrutar de las maravillas del lago Kivu, al oeste del país y que lo separa de la convulsa República Democrática del Congo.

Dos noches estuve, pero me habría quedado allí dos semanas. El campamento base elegido: la pesquera localidad de Kibuye. Tras buscar un lugar en el que dormir, fuimos a parar a un hostal en lo alto de una colina con unas vistas maravillosas al lago. Increíblemente, era el sitio más barato. Que me lo expliquen...

Vistas desde el hostal Saint Jean

Al día siguiente, nos levantamos de buena mañana con un solo objetivo entre ceja y ceja: la isla de Amahoro. Esta es una diminuta isla en medio del lago a la que puedes ir en taxi-barco por menos de dos euros, y en la que finalmente pasamos todo el día. Nos bañamos, dimos un paseo en el que vimos todo tipo de aves y hasta un mono, nos volvimos a bañar, dimos unas clases de natación, jugamos al volley-playa, me tumbé en una hamaca, nos comimos unos ndagalas ("chanquetitos") ruandeses... Mucho estrés, vaya. Y para rematar el día, cenamos un rico pescado con una cerveza bien fría, que eso no se puede hacer todos los días.

Isla Amahoro

El estrés y yo, en Isla Amahoro

En nuestro último día, tocó paseo de reconocimiento por el pueblo, y fue lo mejor que hicimos porque pudimos volver a disfrutar de otros paisajes maravillosos. En serio, es increíble la cantidad de recovecos que tiene este lago, lleno de entradas y salidas de tierra y de gente bañándose feliz en sus aguas.


Seguimos bajando, y llegamos hasta la zona pesquera, donde nos encontramos otra maravilla: una lonja de pescados. En ella, miles de ndagalas se secaban al sol para luego ser vendidos en el mercado. La estampa, incomparable. Yo alucinaba al ver esto, y los pescadores más aún al ver a un muzungu paseando por ese lugar tan alejado de lo turístico.

Ndagalas al sol

Tras esto, seguimos rodeando una especie de golfo que se formaba en el lago, y llegamos a otro lugar mágico. Allí, algunos pescadores reparaban sus redes sentados tranquilamente en el suelo, y nos saludaban con total naturalidad. Frente a ellos, otros compañeros subían y bajaban de sus extraños barcos, unidos de tres en tres para optimizar la pesca. Mereció mucho la pena este paseo.



De vuelta al otro lado del pueblo, concluí el día bañándome en el lago bajo un sol magnífico, en pleno mes de diciembre, ante la atónita mirada de algunos transeúntes.

Último baño en Rwanda

Desgraciadamente, ya solo quedaba volver a Kigali para coger el bus de vuelta a Burundi en su caótica estación. No estuvo mal mi "puente" de la Constitución...

Estación de autobuses de Kigali



martes, 11 de diciembre de 2012

Kigali Genocide Memorial, Rwanda

"Qué importante es la educación", fue lo primero que pensé cuando salí del Centro para la Memoria del Genocidio en Kigali (Rwanda) el pasado viernes. Y lo sigo pensando...

Bien, resulta que este "puente" lo he pasado en Rwanda, de jueves a lunes, que aproveché para visitar la capital, Kigali, y para relajarme a orillas del lago Kivu, al oeste del país. Sin duda, lo que más me impresionó de este viaje fue Memorial del Genocidio, en el que te das cuenta de las grandes atrocidades que el ser humano puede llegar a hacer y de todos los intereses existentes en este tipo de actos.


Kigali es una gran ciudad, llena de vida y bastante más avanzada que Bujumbura, la capital de Burundi. Tuve tiempo para darme un gran paseo por la ciudad, pero como decía, lo más impactante fue este lugar. Fue inaugurado en 2004, conmemorando el décimo aniversario del genocidio contra los Tutsi y los Hutu moderados, y es necesario visitarlo tomándose una mañana entera para ello.

Es gratuito, manteniéndose de las donaciones de los visitantes, y consta de dos partes bien diferenciadas: la zona exterior y el museo. En la zona exterior encontramos diferentes fosas comunes que alojan los restos de más de 250.000 personas asesinadas durante la primavera de 1994, además de varios jardines que representan la historia de Rwanda, sus niños, sus mujeres o su geografía.


Pero es dentro del museo donde te das cuenta del horror perpetrado en esa época. En la parte principal del mismo, realizamos un recorrido a través de la historia de Rwanda. Comienza con la época precolonial, donde Hutus, Tutsi y Twas vivían en armonía. Continúa con la época de las colonias, a principios del siglo XX, primero Alemania y después Bélgica, y como a partir de aquí comenzó la segregación étnica y la instauración del odio entre ellas, por ejemplo señalando la etnia en el documento de identidad y dividiéndolos en función de sus posesiones y riquezas.

Tarjeta de identidad. Etnia: Hutu.

Más tarde asistimos a las primeras persecuciones y matanzas hacia los Tutsi, a partir de 1959, y cómo comenzó a realizarse una propaganda totalmente agresiva hacia los Tutsi a través de los medios de comunicación, como la "Radio-Televisión Libre de las Mil Colinas", o como los Diez Mandamientos de los Hutu, que perpetraban el odio hacia la etnia Tutsi.

Diez Mandamientos de los Hutu

Y finaliza con el Genocidio propiamente dicho, "El Plan de Exterminio", realizado fríamente en la primavera de 1994 ante la impune pasividad y permisividad de la ONU, y en el que fueron asesinadas más de un millón de personas en cien días, acabando con las vida del 85% de los Tutsi en Rwanda. Horrible. Lo peor de todo es darse cuenta de cómo se pudo evitar y nadie hizo nada debido a grandes intereses políticos y económicos de ciertos países poderosos, y saber las atroces formas en las que exterminaron a gran parte de los Tutsi y los Hutu que se negaron a seguir órdenes o que trataron de proteger a los primeros. Prefiero ahorrarme los detalles, porque son demasiado escabrosos, aunque estaré encantado de hablar con vosotros en persona de todo esto.

Por último, el museo cuenta con dos salas más: una dedicada a otros genocidios olvidados y que, en algunos casos, yo ni siquiera conocía: Armenia a principios del siglo XX, el Holocausto judío, Camboya en los años 70 o el genocidio en los Balcanes en los años 90. La otra, dedicada a historias individuales de niños asesinados durante el genocidio, con detalles demasiado duros.

Por último, me gustaría finalizar con la misma idea con la que comencé este texto: la importancia de la educación. En un lugar en el que las personas son capaces de pensar y razonar por sí mismas, esto no puede pasar, o al menos no debería pasar. Una persona no puede matar a un amigo suyo a golpes de machete. No. Y por supuesto, tenemos que dejar de creernos todo lo que vemos por la tele, porque esa no es la verdadera realidad.

PD. Si tenéis la oportunidad, os recomiendo la película "Hotel Rwanda". Pienso volver a verla esta noche si es posible.